Un recorrido lleno de obstáculos y riesgos
Cada mañana, el Paseo del Comercio en la calle 35, entre carreras 12 y 19 de Bucaramanga, recibe a sus visitantes con baldosas sueltas, hundidas y quebradas. Los peatones deben esquivar estos peligros mientras los comerciantes limpian fragmentos de concreto. Lo que en su momento fue un espacio pensado para facilitar el tránsito y la actividad comercial, hoy representa un desafío para quienes transitan por allí.
“Aquí uno no camina tranquilo, camina con miedo”, afirma Felisa Manrique, vendedora de ropa con más de diez años en el sector.
El impacto en la movilidad y la economía local
El mal estado del piso afecta especialmente a adultos mayores, madres con niños y repartidores, quienes deben sortear desniveles y charcos que ocultan los huecos. Para Luis Hernández, comerciante de calzado, el problema es más que una molestia: “Me torcí el pie cargando mercancía y, aunque lo reporté, nada ha cambiado.”
Además, la inseguridad en el recorrido influye en la disminución de clientes, impactando directamente las ventas. Celina González, otra vendedora, explica que el centro depende del flujo peatonal y que el deterioro del paseo aleja a la gente.
La reparación, un reclamo que sigue sin respuesta
Los daños en el Paseo del Comercio no son recientes ni aislados. Tramos completos muestran baldosas rotas y reparaciones temporales que no duran. La presencia de ventas ambulantes también complica la situación, aumentando la sensación de abandono.
La comunidad ya ha denunciado esta problemática, pero las autoridades aún no han tomado acciones concretas para garantizar la seguridad y revitalizar este espacio clave para la ciudad.
¿Logrará el Paseo del Comercio recuperar su antiguo esplendor?
El futuro del Paseo del Comercio depende de una intervención efectiva que mejore las condiciones del espacio y fomente la confianza de los peatones y comerciantes. La decisión está en manos de las autoridades para transformar este corredor urbano en un lugar seguro y atractivo nuevamente.