La térmica a gas Nencol 5, impulsada por la empresa Nodo Energético del Norte de Colombia, ha desatado una fuerte tormenta política y sectorial tras ser uno de los proyectos ganadores de la pasada subasta de cargo por confiabilidad, que busca blindar al país en el periodo 2029—2030.
La iniciativa no solo provocó la indignación del presidente Gustavo Petro —quien llegó a hablar de “alta traición” dentro de su propio gobierno—, sino que también genera serias dudas sobre su viabilidad real, teniendo en cuenta los antecedentes del empresario que está detrás de la empresa.
El ministro de Energía (Edwin Palma) debe responder por esta afrenta a la vida. No necesitamos más gas, sino disminuir el gas en nuestra economía. El complemento de energía a la sequía es precisamente el sol sin nubes. Alguien pagó un dinero para realizar tan alta traición en el Gobierno.
Un proyecto bajo la lupa
Expertos del sector energético han manifestado serias reservas sobre la viabilidad de Nencol 5. Señalan que el proyecto, que promete ser la térmica más grande de Colombia con 2.240 megavatios, arrastra un historial de proyectos revendidos e inviables que pone en entredicho su capacidad real de ejecución.
El debate se intensifica en medio de la transición energética que promueve el Gobierno Nacional, que busca reducir la dependencia de combustibles fósiles. La adjudicación de esta térmica a gas en la subasta de cargo por confiabilidad ha sido vista por algunos analistas como un retroceso en esa dirección.