Más de dos semanas después del inicio de la guerra en Irán, el conflicto ha escalado con ataques directos a infraestructuras energéticas críticas, provocando un aumento significativo en los precios del gas natural y el petróleo a nivel global.
Daños extensos en la planta de Ras Laffan
Irán atacó la terminal gasista de Ras Laffan en Qatar, la mayor planta de exportación de gas licuado del mundo, causando incendios y daños extensos según Qatar Energy. Esta planta representa aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de gas licuado.
Aunque la planta estaba inactiva desde el inicio del conflicto debido al bloqueo del estrecho de Ormuz, los daños complican aún más la recuperación del suministro y amplían la incertidumbre en los mercados energéticos.
Ataques a instalaciones petroleras saudíes en el Mar Rojo
Además, Irán lanzó ataques con drones contra terminales petroleras saudíes en Yanbu, un punto estratégico para la exportación de crudo a través del Mar Rojo. Esta acción ha provocado una subida abrupta en los precios del petróleo, que alcanzaron los 116 dólares por barril.
El oleoducto que conecta los yacimientos del Golfo Pérsico con esta terminal permite la salida de cerca de cinco millones de barriles diarios, siendo vital para las exportaciones de Arabia Saudita.
Impacto global y perspectivas del mercado energético
Analistas advierten que estos ataques marcan un punto de inflexión en la crisis energética, incrementando el riesgo de interrupciones prolongadas en el suministro que podrían durar meses o incluso años, similar o peor que el impacto del ataque al gasoducto Nord Stream.
Europa enfrenta un escenario complicado para reponer sus reservas de gas tras un invierno frío, mientras que países asiáticos deben buscar alternativas en el mercado a precios elevados debido a la pérdida de suministro de Qatar.
Reacciones internacionales y medidas en EE.UU.
El presidente Donald Trump negó conocimiento previo de ataques israelíes a yacimientos de gas iraníes y advirtió que Estados Unidos podría responder con fuerza si se atacan activos qataríes nuevamente.
Para mitigar el impacto en los precios, Trump suspendió temporalmente la Ley Jones para abaratar el transporte marítimo de petróleo y gas en Estados Unidos, mientras altos funcionarios se reúnen con ejecutivos del sector energético.
Paralelamente, Emiratos Árabes Unidos suspendió operaciones en sus instalaciones tras ataques con misiles, y Arabia Saudita interceptó misiles y drones dirigidos a sus infraestructuras, evidenciando la escalada regional.
“El riesgo de interrupciones prolongadas en el suministro se incrementa cuando el conflicto pasa del estancamiento del tráfico al cierre de plantas y daños a la infraestructura”, advierte Norbert Rücker, director de análisis económico de Julius Baer.