Han transcurrido más de 30 horas desde que Angie Rodríguez, exmano derecha del presidente Gustavo Petro y directora del Fondo de Adaptación, destapó un escándalo de corrupción que afecta directamente la administración presidencial, sin que el mandatario se haya pronunciado al respecto.
Rodríguez denunció ante medios nacionales la existencia de un "concierto para delinquir" que involucra a al menos 20 personas, con la intención de controlar irregularmente recursos por 1,2 billones de pesos. Además, señaló presuntas extorsiones e intimidaciones desde altos funcionarios como Carlos Carrillo, director de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo, y José Raúl Moreno, jefe de Despacho.
También reveló el poder creciente de Juliana Guerrero, quien supuestamente maneja la contratación de varias entidades, profundizando la crisis interna en la Casa de Nariño.
A pesar de la magnitud de las acusaciones, el presidente Petro ha evitado referirse al tema, manteniéndose activo en redes sociales con otros asuntos y sin abordar directamente el escándalo que ha generado gran repercusión mediática y política.
Desde la administración se ordenó minimizar el impacto de las declaraciones de Rodríguez, quien hasta enero manejaba el acceso directo al presidente, mientras que los señalados Carrillo y Moreno han salido a defenderse públicamente.
El director de la Unidad Nacional de Protección, Augusto Rodríguez, aseguró que el esquema de seguridad otorgado a Angie Rodríguez es robusto, equiparable al de ministros, en respuesta a sus temores por su integridad.
El escándalo también ha permeado la campaña presidencial, con candidatos como Juan Daniel Oviedo y Sergio Fajardo cuestionando la falta de respuestas y la gravedad de las denuncias dentro del mismo círculo presidencial.
Cabe destacar que antes de hacer públicas sus denuncias, Angie Rodríguez presentó una acción disciplinaria ante la Procuraduría contra Carlos Carrillo, y había planeado una rueda de prensa para revelar más detalles, que finalmente canceló.
Mientras tanto, el presidente Petro continúa evitando confrontar la crisis interna, posponiendo incluso la tradicional agenda del consejo de ministros para coincidir con el momento en que las denuncias salieron a la luz.