Un escenario de leyenda para la batalla ciclista
Seis días después de partir desde Barcelona, el Tour de Francia descubre la alta montaña con una etapa de 186,2 kilómetros que incluye el mítico Tourmalet, a 2.115 metros, patrimonio del ciclismo, antes de finalizar en Gavarnie-Gèdre, lugar clasificado como patrimonio de la Unesco por su belleza natural.
La jornada tendrá una doble lectura: la ciclista, con terreno suficiente para la batalla, pero también la postal, porque los paisajes prometen ser inolvidables. El final, situado en un anfiteatro natural excavado por un glaciar, cortado por la cascada de Roland, evoca la leyenda del mítico caballero.
El peso de la historia en los Pirineos
Antes de admirar esa belleza, el pelotón atravesará otros dos monumentos: el col de Aspin, el segundo que más veces ha ascendido el Tour (77), solo superado por el Tourmalet con 86 travesías. Si la parte patrimonial es difícil de igualar, la deportiva ofrece ingredientes para una jornada de alto voltaje, aunque la distancia desde la cima del Tourmalet hasta la meta atenúa la dinamita.
Clasificación general y tregua entre favoritos
Con los pretendientes a casi ocho minutos del líder noruego Torstein Traeen, que no figura entre los favoritos, la cita reina de los Pirineos puede quedar relegada. El cruce de espadas entre el esloveno Tadej Pogacar y el danés Jonas Vingegaard tiene todavía muchos kilómetros, lo que abre la puerta a una tregua que beneficie a una nueva fuga de alto vuelo.
Superar los 4.100 metros de desnivel de la etapa comienza con una parte casi llana que se rompe a partir del kilómetro 50, para ascender dos pequeñas dificultades de cuarta y tercera categoría.
El perfil de la etapa: del llano a la alta montaña
Un segundo tramo rodador llevará al pelotón al pie del Aspin y sus 12 kilómetros al 6,5% de desnivel medio. Tras su descenso técnico, comienza la subida al Tourmalet por la vertiente de La Mongie: 17,1 km al 7,3% de pendiente, primer puerto de categoría especial de la edición y primer paso por encima de los 2.000 metros.
La cima, en homenaje a Jacques Godet, se sitúa a casi 40 km de la meta. Demasiado lejana para aventuras entre favoritos, aunque en el ciclismo actual todo está permitido. El resto de la jornada no ofrece reposo: otro descenso rápido hasta Luz Saint-Saveur para encarar la inédita subida a Gavarnie-Gèdre.
Un final de postal para la etapa reina
La belleza del lugar dejará en un segundo plano un puerto de segunda categoría, más bien tendido: 18,7 km al 3,7% de desnivel, que no ofrece terreno para grandes ataques, pero sí para una batalla entre aventureros que persigan la victoria de etapa.