Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de La Sabana analizó la literatura científica de la efectividad del aceite de Aparicio, el ungüento que curó a Don Quijote en la famosa obra de Miguel de Cervantes.
“Quedó Don Quijote acribillado el rostro y no muy sanas las narices, aunque muy despechado porque no les había dejado fenecer la batalla que tan trabada tenía con aquel malandrín encantador. Hicieron traer Aceite de Aparicio y la misma Altisidora con sus blanquísimas manos, le puso unas vendas por todo lo herido” reza el capítulo XLII de la segunda parte de Don Quijote de la Mancha.
Los hechos ocurren cuando Don Quijote es atacado por unos gatos, que le arañan con frenesí la cara y así no más, quizás sin saberlo, sería Miguel de Cervantes, su autor, quien terminaría por configurar una de las referencias más famosas de la literatura sobre el uso del desconocido aceite.