Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de La Sabana analizó la literatura científica de la efectividad del aceite de Aparicio, una antigua fórmula utilizada desde el siglo XVI que aparece en la obra cumbre de Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha.
“Quedó Don Quijote acribillado el rostro y no muy sanas las narices, aunque muy despechado porque no les había dejado fenecer la batalla que tan trabada tenía con aquel malandrín encantador. Hicieron traer Aceite de Aparicio y la misma Altisidora con sus blanquísimas manos, le puso unas vendas por todo lo herido” reza el capítulo XLII de la segunda parte de la novela. Los hechos ocurren cuando Don Quijote es atacado por unos gatos, que le arañan con frenesí la cara, y así, sin saberlo, Cervantes configuró una de las referencias más famosas de la literatura sobre el uso del desconocido aceite.
Un análisis científico de la fórmula histórica
La revisión científica de la antigua fórmula concluyó que algunos de sus ingredientes podrían favorecer la cicatrización de heridas, lo que respalda su uso tradicional en la literatura y la medicina popular.