Un niño de un año y cuatro meses, perteneciente a la comunidad U’wa en el municipio de El Cerrito, Santander, falleció a causa de tosferina en medio de un peregrinaje por falta de atención médica oportuna. La Nueva EPS había cerrado hace dos meses el centro de salud local, al parecer por un acuerdo entre la asociación indígena, los cabildos y la entidad.
Un recorrido mortal entre montañas y ríos
La familia del menor tuvo que trasladarlo primero a Boyacá, donde les informaron que debía ser remitido a Saravena, Arauca. Para entonces, el niño ya estaba en estado crítico y falleció por los fuertes síntomas de la enfermedad. La comunidad denuncia que los traslados pueden tardar entre ocho horas y un día completo, atravesando ríos, montañas y a veces a caballo.
Hay que hacer un recorrido dependiendo del sector, de más de ocho horas caminando. Luego se toma un carro hacia el casco urbano, toca cruzar caños, y en temporada de invierno se dificulta aún más. A veces hay que llevar a la gente cargada, dependiendo de su estado de salud.
Exigen el regreso de la atención al cabildo
Ante este viacrucis, la comunidad solicita que la atención de la Nueva EPS sea trasladada nuevamente al cabildo. “Solicitamos el traslado de atención de la Nueva EPS; se llegó a la conclusión de que se llevará a un proceso”, señalaron.
Respuesta de las autoridades
Edwin Prada, secretario de Salud de Santander, indicó que se mantiene atento a la situación y que la Nueva EPS afirma que el cierre fue concertado con la comunidad. Anunció mesas de trabajo para buscar soluciones. El gobernador Juvenal Díaz lamentó la muerte del menor y expresó su solidaridad con la familia, calificando el caso como una alarma sobre el sistema de salud colombiano.
Mi solidaridad con los familiares. Ahí se presenta un problema: pertenecían a una IPS que era en El Cerrito, luego viene la orden de cambiarlos a una EPS en Boyacá y ahí vienen las dificultades por el transporte y porque las vías no están en las mejores condiciones. Nos da otra alarma del sistema de salud.