Estados Unidos ha dado un paso decisivo en la carrera global por el control de las tierras raras, materiales esenciales para la fabricación de imanes en turbinas eólicas, drones y otras tecnologías. La empresa estadounidense USA Rare Earths, respaldada por la Casa Blanca, anunció la adquisición de la brasileña Serra Verde, la única compañía en Brasil que produce estos materiales a gran escala.
La operación, valorada en aproximadamente 2.800 millones de dólares, incluye un pago en efectivo y la transferencia de acciones, consolidando así la posición de USA Rare Earths en un mercado dominado en un 90% por China. Serra Verde opera la mina Pela Ema en el estado de Goiás, conocida por sus tierras raras pesadas, un recurso escaso fuera de Asia.
La mina Pela Ema es un activo único en su clase y el único productor fuera de Asia capaz de suministrar las cuatro tierras raras magnéticas a gran escala, destacó Barbara Humpton, directora ejecutiva de USA Rare Earths.
El interés estadounidense en Serra Verde se refleja también en la financiación pública de 565 millones de dólares otorgada en febrero por el US Development Finance Corporation, parte de la estrategia para reducir la dependencia de China en la cadena de suministro de estos materiales.
Brasil, con las segundas mayores reservas mundiales de tierras raras, ha despertado la atención de varios países, incluyendo la Unión Europea, India y Alemania. El gobierno brasileño, encabezado por Luiz Inácio Lula da Silva, ha manifestado su intención de mantener un papel activo y soberano en la explotación de estos recursos, rechazando ser un mero proveedor de materias primas.
En conversaciones recientes, Alemania ofreció apoyo tecnológico para fortalecer la industria brasileña de tierras raras, mientras que el presidente Lula enfatizó el aumento de inversiones en minerales críticos y la importancia de diversificar la cadena productiva nacional.
Actualmente, Serra Verde es la única empresa en Brasil que produce tierras raras, con un enfoque en los 15 elementos más importantes de este grupo, que tienen más de 200 aplicaciones industriales. La compañía proyecta un crecimiento anual del mercado de entre 8% y 10% hasta 2035, aprovechando su posición estratégica y cartera competitiva.
- La adquisición incluye 300 millones de dólares en efectivo y 126,9 millones de acciones de USA Rare Earths.
- China domina el 90% de la producción mundial de tierras raras, controlando precios y suministro.
- Brasil posee las segundas reservas más grandes a nivel mundial de estos materiales.
- El gobierno estadounidense apoya con hasta 1.600 millones de dólares a USA Rare Earths para fortalecer la cadena de suministro.
- La mina Pela Ema en Goiás es única por su producción de tierras raras pesadas.
- La cooperación internacional en tecnología y producción de tierras raras se intensifica, con Brasil como actor estratégico.
Este movimiento estratégico en Brasil refleja la creciente competencia global por recursos críticos, en un contexto donde la diversificación de proveedores y la soberanía tecnológica son prioridades para las principales potencias mundiales.