Una emergencia que movilizó a todo el Instituto
A finales de 2025, el médico Ariel Emilio Cortés asumió la dirección de Medicina Legal y pocos meses después enfrentó una de las mayores crisis: la caída del avión Hércules C-130 en Putumayo, con 69 soldados a bordo. En entrevista con EL TIEMPO, Cortés narró cómo su equipo se volcó desde el primer minuto para recibir los cuerpos y coordinar la identificación.
La llegada de los cuerpos y la primera decisión
El día del accidente, Cortés se enteró por los medios y de inmediato activó el plan de contingencia. La decisión fue trasladar todos los cuerpos a Bogotá, donde Medicina Legal cuenta con la infraestructura necesaria para atender un número elevado de fallecidos. Ese fin de semana, la entidad llegó a tener casi 140 cuerpos, combinando la tragedia del Hércules con la atención diaria de la ciudad.
El protocolo forense: de la lofoscopia a la genética
Cortés explicó que el proceso de identificación sigue un orden riguroso: primero se intenta con la lofoscopia (huellas dactilares); si no es posible, se recurre a la odontología forense; y finalmente, a la genética, cotejando muestras con familiares de primer grado de consanguinidad. Cada cuerpo es abordado por un equipo de peritos, asistentes y profesionales forenses, que elaboran un informe de necropsia para la autoridad competente.
La angustia de las familias y el acompañamiento institucional
Las familias fueron atendidas en espacios especialmente dispuestos en Bogotá, con equipos de atención al usuario y una capilla donde recibieron condolencias del ministro de Defensa, Pedro Sánchez. Cortés recordó que la identificación de los 69 cuerpos se logró en cuatro o cinco días, aunque ocho requirieron análisis genéticos adicionales, completándose en los días siguientes.
Las horas de tensión frente a Medicina Legal
En imágenes se vio a Cortés visiblemente preocupado afuera de la sede. La razón: los cuerpos llegaron sin las órdenes judiciales necesarias para iniciar la intervención. Finalmente, se recibieron bajo la figura de depósito mientras se gestionaban los documentos. Además, ese mismo día se estaban entregando otros cuerpos de fallecidos en Bogotá, lo que exigió una logística impecable para no desproteger a ninguna familia.
Un equipo de 100 personas y lecciones para el futuro
Cortés calcula que aproximadamente 100 personas se volcaron a atender la emergencia, incluyendo no solo a los peritos, sino a todo el personal de apoyo logístico. Tras la intervención, se realizó una reunión de cierre para analizar fallas y hacer ajustes. El director destacó el compromiso del equipo y afirmó que cada tragedia deja un aprendizaje para mejorar la respuesta en el futuro.
Coordinación con el Gobierno y la Fiscalía Penal Militar
Durante el proceso, Medicina Legal mantuvo comunicación constante con el Ministerio de Defensa, la Fiscalía y otras entidades gubernamentales. Los informes de necropsia fueron entregados a la Fiscalía Penal Militar, encargada de las investigaciones, ya que el caso corresponde a la Justicia Penal Militar.