En menos de un mes, el noroccidente de Nariño vuelve a ser escenario de un desplazamiento masivo. Más de 225 personas de varias veredas del municipio de Los Andes – Sotomayor se vieron forzadas a abandonar sus hogares y refugiarse en el casco urbano, huyendo de los intensos combates entre el Ejército y grupos armados ilegales, principalmente disidentes de las Farc.
Combates que no cesan
La región noroccidental de Nariño es un punto crítico del conflicto armado colombiano. Allí, las tropas militares han sostenido enfrentamientos reiterados con estructuras disidentes, lo que ha generado una situación de zozobra permanente para la población civil. Los ataques a la fuerza pública desencadenan operaciones de respuesta que, en medio de la geografía montañosa, terminan afectando directamente a las comunidades.
El drama de las familias desplazadas
Las más de 225 personas que llegaron al casco urbano de Los Andes-Sotomayor relatan haber vivido horas de terror. Muchas salieron solo con lo que llevaban puesto, dejando atrás sus cultivos, animales y enseres. Las autoridades locales han dispuesto albergues temporales, pero la capacidad de respuesta es limitada ante la recurrencia de estos eventos.
Es la segunda vez en un mes que tenemos que salir corriendo. No sabemos si volveremos a nuestras casas. Esto no es vida para nadie.
Un mal que persiste en Nariño
El desplazamiento forzado es una de las tragedias más frecuentes en el departamento de Nariño. Organizaciones humanitarias han alertado sobre el incremento de estos hechos en lo que va del año, especialmente en municipios como Los Andes-Sotomayor, donde la presencia de grupos armados ilegales y la disputa por el control territorial mantienen a la población en constante riesgo.