Por segunda vez en menos de un mes, el conflicto armado golpea al municipio de Los Andes – Sotomayor, en el noroccidente de Nariño. Este jueves se confirmó que más de 225 personas, entre niños, adultos mayores y mujeres, abandonaron sus hogares en distintas veredas para refugiarse en el casco urbano, huyendo de los combates entre el Ejército Nacional y disidentes de las Farc.
La violencia que no cesa en el noroccidente nariñense
La región es escenario de constantes hostilidades. Según reportes de las autoridades locales, los enfrentamientos se intensificaron en los últimos días tras ataques de grupos armados ilegales contra unidades militares. Las comunidades rurales quedaron atrapadas en medio del fuego cruzado, lo que obligó a cientos de personas a desplazarse de manera masiva hacia la cabecera municipal.
Es la segunda vez en un mes que tenemos que salir corriendo. No podemos sembrar, no podemos vivir tranquilos. Solo pedimos que nos dejen en paz.
Una crisis humanitaria que se repite
El desplazamiento forzado es una de las consecuencias más dolorosas del conflicto en Nariño. Las familias desplazadas llegan al casco urbano sin pertenencias, en condiciones de vulnerabilidad extrema. Organizaciones humanitarias y la Alcaldía municipal han dispuesto albergues temporales y asistencia básica, aunque los recursos resultan insuficientes ante la magnitud de la emergencia.
Las autoridades locales hacen un llamado al Gobierno Nacional para que refuerce la presencia institucional y garantice la seguridad en la zona. Mientras tanto, las comunidades claman por una solución definitiva que detenga la espiral de violencia que los obliga a abandonar sus tierras una y otra vez.