El príncipe Enrique de Inglaterra sorprendió con una visita no anunciada a Ucrania, su tercer viaje al país en guerra con Rusia desde 2022. Llegó a Kiev desde Polonia en tren nocturno para participar en una conferencia internacional sobre seguridad, destacando la valentía con la que Ucrania defiende el flanco oriental de Europa.
“Es un placer estar de vuelta en un país que defiende con valentía y éxito el flanco oriental de Europa. Es importante que no perdamos de vista la importancia de eso.”
En su discurso en la conferencia, Enrique subrayó que su presencia no es política sino humana y militar, recordando su experiencia en el ejército británico y el costo humano de los conflictos. Hizo un llamado directo al presidente Putin para detener la guerra y prevenir más sufrimiento tanto para ucranianos como para rusos.
“Presidente Putin, ninguna nación se beneficia de la continua pérdida de vidas que estamos presenciando. Todavía se puede detener esta guerra para prevenir mayor sufrimiento.”
El duque de Sussex también instó a Estados Unidos a asumir un liderazgo responsable en este momento crítico para la seguridad global, enfatizando la necesidad de cumplir con sus compromisos internacionales para garantizar estabilidad estratégica.
Durante su visita de dos días, Enrique tiene previsto reunirse con la organización humanitaria HALO Trust, dedicada a la remoción de minas terrestres, y con participantes ucranianos de la Fundación Invictus, fundada por él para apoyar la recuperación de veteranos a través del deporte.
Este compromiso con Ucrania se ha mantenido constante desde 2025, cuando realizó dos visitas anteriores como invitado de la organización Superhumans, que apoya la rehabilitación de soldados y civiles heridos. Su fundación Archewell también ha donado medio millón de dólares para proyectos humanitarios en Ucrania y Gaza.
“No podemos detener la guerra, pero lo que sí podemos hacer es todo lo posible para ayudar en el proceso de recuperación.”
El impacto en la comunidad internacional es claro: el príncipe Enrique busca mantener la atención mundial sobre Ucrania, recordando que esta es una guerra de valores que requiere solidaridad y acción continua, incluso cuando otros conflictos acaparan la atención global.