En medio de una crisis global de combustibles provocada por la guerra en Irán, Estados Unidos ha autorizado temporalmente la venta del petróleo ruso que se encuentra almacenado en el mar. Esta decisión fue anunciada por el Departamento del Tesoro y busca aliviar la presión sobre los precios internacionales de la energía.
La nueva autorización tiene como objetivo 'ampliar el alcance global de la oferta existente', afirmó el secretario del Tesoro, Scott Bessent.
La medida llega tras una escalada en los precios de los combustibles, consecuencia directa de los ataques de Washington e Israel contra Irán, que han generado incertidumbre en los mercados energéticos a nivel mundial.
Esta autorización temporal permite que el petróleo ruso almacenado en el mar sea vendido, buscando así estabilizar el suministro y reducir el impacto económico que la crisis está generando en diversos países.
La decisión también se produce en un contexto internacional complejo, donde las tensiones geopolíticas afectan directamente la seguridad energética y económica global.