El gobierno de EE. UU. intensifica la presión sobre Cuba
El Departamento de Justicia de Estados Unidos estableció un grupo de trabajo para investigar posibles delitos federales cometidos por altos cargos o entidades del régimen cubano. Esta iniciativa involucra a varias agencias, incluido el Departamento del Tesoro, y podría anticipar nuevas sanciones contra La Habana.
La creación de este equipo coincide con una campaña de presión política impulsada por la administración de Donald Trump, quien ha manifestado públicamente que "Cuba caerá bastante pronto", tras recientes acciones contra Venezuela e Irán.
Investigaciones previas y estrategia jurídica contra regímenes aliados
La Fiscalía federal del Distrito Sur de Florida coordina este esfuerzo, aprovechando su experiencia en casos contra funcionarios cubanos por presunto espionaje y otras irregularidades. Esta estrategia ya fue aplicada contra líderes venezolanos, como Nicolás Maduro, acusado de narcotráfico y terrorismo.
En 2025, EE. UU. elevó la recompensa por información que condujera a la captura de Maduro, en medio de una operación militar que culminó con su arresto. De manera similar, se busca fortalecer la presión legal sobre el régimen cubano.
Reapertura de casos históricos y respaldo político desde Florida
Recientemente, legisladores republicanos de Florida solicitaron reabrir un caso de 1996 relacionado con el derribo de dos aviones civiles por fuerzas cubanas, un incidente que causó la muerte de cuatro personas vinculadas a la oposición en el exilio. Según ellos, Raúl Castro habría ordenado la acción.
Este respaldo político refleja la influencia de la comunidad cubana en el exilio y la determinación de mantener la presión sobre La Habana desde Estados Unidos.
¿Cómo afectarán estas acciones la relación entre EE. UU. y Cuba?
La creación de este grupo de trabajo y las declaraciones del presidente Trump anticipan un endurecimiento en la política estadounidense hacia Cuba. Mientras Washington prioriza asuntos como Irán, la atención sobre el régimen cubano parece inminente.
Queda por ver cómo responderá La Habana ante estas medidas y qué impacto tendrán en las tensas relaciones bilaterales, en un contexto de creciente presión internacional y expectativa dentro de la comunidad cubana.