El Instituto V-Dem de Suecia, referente mundial en análisis democrático, ha revelado que Estados Unidos ha perdido su estatus como democracia liberal, ubicándose hoy en día al nivel de países como Hungría y Turquía. Este retroceso, el más significativo en la historia del país desde 1789, se atribuye principalmente a la rápida y agresiva concentración de poderes en la presidencia durante el segundo mandato de Donald Trump.
Un retroceso acelerado hacia la autocracia
A diferencia de otros líderes autoritarios como Viktor Orbán en Hungría o Recep Tayyip Erdogan en Turquía, quienes tardaron años en consolidar su poder, Trump logró en solo un año un avance sin precedentes en la erosión de las instituciones democráticas estadounidenses. El informe señala cómo el Congreso ha sido marginado, poniendo en peligro los sistemas de frenos y contrapesos que sostienen la democracia del país.
- Firma de 225 órdenes ejecutivas en el primer año del segundo mandato de Trump, frente a solo 49 leyes aprobadas por el Congreso.
- Disminución acelerada de los derechos civiles y la libertad de expresión al nivel más bajo desde la década de 1940.
- Despidos masivos de inspectores generales y funcionarios clave reemplazados por aliados leales.
- Marginalización del poder legislativo que ha abdicado en gran medida su rol de control sobre el ejecutivo.
El impacto global y la crisis democrática mundial
El informe de V-Dem también subraya que la democracia a nivel mundial ha retrocedido a sus niveles más bajos desde los años setenta, con un 41% de la población mundial viviendo en países donde la democracia se está debilitando. La libertad de expresión, la libertad de asociación y la transparencia electoral son los aspectos más afectados, mientras que la censura gubernamental y la represión se han intensificado en numerosas naciones.
“Lo que estamos viendo ahora es el retroceso democrático de mayor magnitud jamás visto en el país”, afirma Staffan Lindberg, fundador del Instituto V-Dem.
Esta tendencia no solo afecta a Estados Unidos, sino que también se ha extendido a otras potencias del G-7 como Italia y Reino Unido, y a países con regímenes autocráticos consolidados, generando un panorama global de autocratización simultánea sin precedentes en la modernidad.