La diplomacia de Gustavo Petro será recordada como una de las más turbulentas de las últimas décadas. Desde su llegada a la Casa de Nariño, el mandatario ha protagonizado choques con gobiernos vecinos, enfrentamientos verbales con presidentes de la región, tensiones con Estados Unidos y una ruptura diplomática con Israel. Muchas de esas crisis pudieron tramitarse por los canales diplomáticos tradicionales, pero Petro convirtió buena parte de las controversias en disputas públicas desde su cuenta de X, trasladando la diplomacia al terreno de los trinos y los choques en tiempo real.
El estallido con Bolivia: expulsión y reciprocidad
El más reciente ejemplo se dio con Bolivia. El gobierno del derechista Rodrigo Paz expulsó a la embajadora de Colombia en La Paz, Elizabeth García Carrillo, por considerar injerencistas los comentarios de Gustavo Petro sobre las protestas que atraviesa ese país. Bogotá respondió en reciprocidad y solicitó la culminación de funciones del encargado de negocios de la embajada boliviana en Colombia. El 17 de mayo, el mandatario colombiano habló en X de una 'insurrección popular' y señaló que las protestas son una respuesta a la 'soberbia geopolítica', desatando una fuerte respuesta del gobierno de Paz.
Tensión con Ecuador: guerra comercial y acusaciones
Semanas antes, la crisis diplomática apuntaba a Quito. Las tensiones entre Petro y Daniel Noboa, públicamente por la cooperación en la frontera en la lucha contra el crimen, pero con el telón de fondo de los reclamos por la situación del exvicepresidente correísta Jorge Glas, derivaron en la peor guerra comercial entre ambos países. Ecuador llamó a consultas a su embajador y duplicó las tarifas arancelarias hasta el 100 por ciento, mientras que Bogotá ordenó el regreso de su representante diplomática y se planteó seriamente abandonar el Pacto Andino.
Perú: una relación rota desde el inicio
Otra relación que inició mal y no ha cambiado en casi cuatro años es la de Perú. Todo se dinamitó tras la destitución del expresidente Pedro Castillo y la negación de Petro de reconocer a Dina Boluarte, en diciembre de 2022. El mandatario colombiano desconoció la legitimidad de la presidencia de Boluarte y criticó en numerosas ocasiones su Gobierno, a pesar de que ella asumió el cargo en forma constitucional. El episodio provocó numerosas declaraciones de crítica mutua e incluso el Congreso peruano declaró persona non grata al presidente Petro.
Argentina: insultos cruzados y crisis diplomática
Otro episodio explosivo fue el de Argentina. La relación entre Petro y Javier Milei rápidamente derivó en insultos cruzados y crisis diplomática. La situación se agudizó cuando Milei llamó en varias ocasiones 'asesino' a Petro, lo que provocó que el entonces embajador de Colombia en Buenos Aires fuera llamado por el presidente. Al final, una reunión entre cancilleres recompuso el rumbo cuando todo se encaminaba hacia una ruptura de relaciones.
La ruptura con Israel: el conflicto más grave
El único conflicto que llegó hasta la ruptura de relaciones fue el de Israel. La posición de Petro a favor de Palestina y sus constantes arremetidas contra las acciones de Benjamin Netanyahu sobre Gaza llevaron al jefe de Estado a poner fin al relacionamiento diplomático con un país que se había afianzado como aliado militar de Colombia. 'Aquí, delante de ustedes, el presidente de la República informa que mañana se romperán las relaciones diplomáticas con el Estado de Israel por tener un gobierno, por tener un presidente genocida', dijo el 1 de mayo de 2024.
Estados Unidos: el choque que llevó a la Lista Clinton
Quizás el choque más grave de todos fue el que protagonizó con Estados Unidos. Todo comenzó con un trino en la madrugada del 26 de enero de 2025, en el que Gustavo Petro negó el aterrizaje de dos aviones estadounidenses que transportaban colombianos deportados por el gobierno de Donald Trump. Las diferencias escalaron hasta que Washington descertificó a Colombia en la lucha contra las drogas e incluyó al presidente colombiano en la temida Lista Clinton. Sin embargo, la crisis comenzó a desescalarse tras el encuentro del 3 de febrero de 2026 en la Casa Blanca, después del cual ambos mandatarios bajaron el tono de la confrontación.