A medida que se acerca la primera vuelta presidencial del 31 de mayo, las candidaturas de Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella han comenzado a mostrar una estrategia de confrontación sutil para diferenciarse y atraer al electorado de derecha y centro.
Aunque en un principio las campañas mantuvieron distancia y delegaron las controversias a sus seguidores políticos, recientemente Valencia, su fórmula vicepresidencial Juan Daniel Oviedo, y De la Espriella han intercambiado indirectas que han generado tensión y movilizado a sus bases.
Oviedo, por ejemplo, ha comenzado a referirse a De la Espriella como un "felino" al que está "domando", acompañado de gestos simbólicos como acariciar un gato en un video, reforzando la rivalidad entre ambos aspirantes.
Vamos a ver una intensificación de los choques entre las campañas porque en la práctica están disputando el mismo electorado y, sobre todo, el segundo cupo a la segunda vuelta. Paloma apostará por posicionarse como una candidatura institucional y De la Espriella sigue insistiendo en su discurso de outsider y de rechazo a la “política tradicional".
Esta dinámica revela que, aunque se podría presentar una unión en segunda vuelta contra Iván Cepeda, las campañas están enfocadas en consolidar su identidad y captar el apoyo necesario para asegurar el pase, dejando clara la competencia interna en la derecha y centro político.