Un botín estratégico para los grupos armados
La Unidad Nacional de Protección (UNP) enfrenta una problemática que trasciende la seguridad de las personas bajo su esquema de protección: el robo sistemático de vehículos blindados, armas y otros activos destinados a garantizar la vida de políticos, líderes sociales, firmantes de paz y personas en situación de riesgo.
Según cifras conocidas por EL TIEMPO, entre 2022 y lo corrido de 2025 han sido hurtadas al menos 157 camionetas y 225 armas de fuego vinculadas a esquemas de protección de la entidad.
Camionetas blindadas: el objetivo predilecto
Las camionetas blindadas utilizadas por la entidad se han convertido en un objetivo estratégico para los grupos armados ilegales. Estos vehículos, empleados para transportar a personas con altos niveles de amenaza, pueden estar avaluadas en más de 500 millones de pesos, debido a su nivel de blindaje y su capacidad de resistencia ante impactos de armas.
Activos en manos de grupos armados
Uno de los datos más reveladores es que el objetivo de estos ataques ha cambiado: ya no se busca necesariamente atentar contra el protegido, sino tomar el control de los activos (vehículos y armamento) para fortalecer las capacidades logísticas de los grupos ilegales.
Según el director de Protección de la UNP, Miguel Ángel Quiroga, la problemática se concentra principalmente en departamentos como Arauca, Norte de Santander y Cauca, donde los grupos armados ejercen control territorial sobre importantes corredores viales. Allí, los esquemas de protección suelen ser interceptados en carretera y obligados a detenerse.
Los grupos salen a las vías, identifican fácilmente los vehículos de la entidad, obligan a detenerse y terminan llevándose las camionetas.