Una condición silenciosa que afecta a uno de cada cuatro adultos
En Estados Unidos, la enfermedad del hígado graso no alcohólico, hoy conocida como MASLD (Enfermedad Hepática Esteatótica Asociada a Disfunción Metabólica), afecta a cerca del 25 % de la población adulta. Esta patología está vinculada con el sobrepeso, la obesidad y la diabetes tipo 2, y se caracteriza por la acumulación de grasa en el hígado que puede causar inflamación y agrandamiento del órgano.
El queso sí, pero con moderación y criterio
Ante este diagnóstico, la alimentación juega un papel clave en el tratamiento. Los especialistas recomiendan incluir queso en la dieta, pero escogiendo variedades bajas en grasa y consumiéndolo con moderación para evitar un mayor daño hepático. La clave está en mantener una dieta equilibrada que apoye la función hepática.
Los riesgos de la progresión del daño hepático
La acumulación de grasa en el hígado puede evolucionar hacia fibrosis, formación de cicatrices que indican inflamación crónica, y en casos avanzados, puede derivar en cirrosis o cáncer hepático. Muchas personas no presentan síntomas claros, aunque algunos pueden experimentar cansancio o dolor en la parte superior derecha del abdomen.
¿Cómo elegir quesos saludables para el hígado?
- Optar por quesos bajos en grasa o descremados.
- Evitar quesos procesados con altos niveles de sodio y grasas saturadas.
- Consumir pequeñas porciones dentro de una dieta balanceada rica en frutas, verduras y granos integrales.
- Consultar siempre con un nutricionista o médico especialista para adaptar la dieta a cada caso particular.
¿Qué nuevas recomendaciones alimentarias podrían surgir?
La investigación continúa para entender mejor cómo los distintos alimentos afectan la MASLD. Nuevas guías nutricionales podrían incluir recomendaciones más específicas sobre productos lácteos y otros grupos alimenticios para optimizar el cuidado del hígado.