Una vida dedicada a compartir sin condiciones
Fanny Orbegoso, originaria de Bogotá, dirige la Fundación Corazones Alegres de Dios desde hace 15 años en el centro de Bucaramanga. Su local, que funciona como fábrica de sellos, también es un punto de encuentro para quienes necesitan ayuda. Allí recibe donaciones de ropa, juguetes y alimentos, que distribuye con la convicción de agradecer a Dios por sus bendiciones.
Superando obstáculos con fe y solidaridad
Hace cuatro meses, Fanny enfrentó un problema de salud cardíaco que la llevó a compartir su miedo con quienes llama “sus hijos” en las calles. Tras orar juntos y recibir tratamiento, su corazón se recuperó. Desde entonces, visita la Fundación Cardiovascular para acompañar a niños con enfermedades del corazón, transformando su agradecimiento en apoyo constante.
“Que pueda quitarles el hambre me hace sentir muy bien”, dice Fanny con una sonrisa mientras reparte sándwiches y gaseosa a quienes más lo necesitan.
Un compromiso que nace de la propia experiencia
La historia de Fanny con el hambre comenzó cuando quedó sola con sus cuatro hijos, experiencia que la marcó profundamente. Hoy, con sus hijos ya adultos y llenos de bendiciones, ella dedica cada oportunidad a compartir lo que tiene. Los habitantes de calle la llaman “mamá” por el cariño y apoyo que les brinda, más allá de la comida.
- Reparte sándwiches de mortadela, queso y pan con gaseosa.
- Lleva 15 años trabajando en el centro de Bucaramanga.
- Recibe y organiza donaciones de ropa, juguetes y alimentos.
- Visita la Fundación Cardiovascular para apoyar a niños enfermos.
- Combina su labor social con la firmeza para exigir respeto en la vía pública.
¿Cómo seguirá creciendo esta red de solidaridad?
Fanny continúa tocando puertas y extendiendo su mano sin miedo a las negativas. Su misión no solo es alimentar cuerpos, sino también brindar sonrisas y acompañamiento a quienes luchan cada día en las calles de Bucaramanga. Su historia inspira a preguntarnos cómo fortalecer redes de apoyo para quienes más lo necesitan.