La Federación Mexicana de Fútbol (FMF) confirmó este viernes que fue sancionada por la FIFA debido a los gritos homofóbicos registrados durante los encuentros de la selección mexicana frente a Ecuador y Paraguay, disputados en octubre y noviembre de 2025.
La decisión llega a pocas semanas del inicio del Mundial de 2026, torneo que México organizará junto a Estados Unidos y Canadá y cuya inauguración tendrá lugar en territorio mexicano.
Una sanción con restricciones en las tribunas
Como parte de la medida disciplinaria, la FIFA ordenó restringir la venta de boletos en algunos sectores del estadio donde México enfrentó este viernes a Ghana, en Puebla. La FMF dio a conocer la determinación mediante un comunicado oficial.
La sanción está relacionada con el reiterado uso del grito 'puto' por parte de algunos aficionados durante los saques de meta del arquero rival. La expresión ha sido considerada por los organismos internacionales como un acto discriminatorio.
Compromiso contra la discriminación
Tras conocerse el castigo, la Federación Mexicana reiteró su compromiso de combatir cualquier manifestación discriminatoria dentro de los estadios y pidió a los aficionados apoyar a la selección 'con pasión y respeto', con el objetivo de mantener el fútbol como un espacio familiar e incluyente.
En paralelo, la FMF puso en marcha la campaña denominada 'Ola sí, el grito no', una iniciativa que busca modificar el comportamiento de los asistentes en los partidos de la selección. La propuesta invita a los aficionados a sustituir el polémico cántico por la tradicional 'ola' que recorre las tribunas cuando los espectadores se levantan de manera coordinada.
Como parte de la campaña, en algunas zonas del estadio Cuauhtémoc fueron colocadas mantas con el mensaje 'Ola sí, el grito no', cubriendo los asientos que permanecieron bloqueados por la sanción.
Antecedentes de sanciones
No es la primera vez que la FIFA castiga a México por este comportamiento en las gradas. En ocasiones anteriores, la selección ha recibido multas económicas y también ha tenido que disputar partidos con restricciones de público debido a la reincidencia de estos actos.