Un operativo sin precedentes se activó tras el accidente del avión Hércules de la Fuerza Aérea Colombiana en Puerto Leguízamo, Putumayo, que dejó más de 60 militares heridos. El comandante de las Fuerzas Militares, general Hugo Alejandro López Barreto, expresó un profundo dolor por la tragedia y aseguró que desde el primer momento se implementaron todos los protocolos de respuesta para atender la emergencia.
La aeronave, que transportaba aproximadamente 125 personas incluyendo tres pelotones de soldados y la tripulación, se precipitó poco después de despegar. La Fuerza Aérea desplegó un King Air medicalizado, un C-130 con capacidad para 50 camillas, un C-295 con 24 camillas, un helicóptero UH-60 medicalizado y una comisión médica para la atención de los heridos.
Adicionalmente, el Ejército sumó tres aeronaves más para apoyar la evacuación y la Armada contribuye con labores de rescate en la zona del siniestro. La Policía también está presente para asistir en la evacuación de los afectados.
“Es un evento profundamente doloroso para el país”, afirmó el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, quien confirmó que se activaron todos los protocolos para la atención de las víctimas y sus familias, además de iniciar las investigaciones para determinar las causas del accidente.
Las autoridades descartaron indicios de ataques por parte de actores ilegales, mientras continúan las labores de rescate y verificación en terreno. Este accidente vuelve a poner el foco en la necesidad de modernizar la flota aérea militar en Colombia, tema que el Gobierno ha señalado como prioritario ante retrasos en decisiones clave para la renovación del equipamiento.