Durante la madrugada, Malí fue escenario de múltiples ataques coordinados por parte de fuerzas rebeldes que afectaron el aeropuerto internacional de Bamako, la principal base militar cerca de la capital y las ciudades de Mopti y Kidal. Estas acciones fueron ejecutadas mediante artillería pesada y fuego de armas automáticas, evidenciando una escalada significativa en el conflicto interno.
El Ejército maliense confirmó haber repelido los ataques, neutralizando a varios terroristas y destruyendo sus equipos, aunque no se han reportado cifras oficiales sobre víctimas. La situación se mantiene bajo control, según el portavoz militar, mientras continúan las operaciones de rastreo.
Los grupos armados responsables son el Jama’at Nasr al-Islam wal Muslimin (JNIM), vinculado a Al Qaeda, y el Frente de Liberación de Azawad (FLA), un grupo tuareg separatista. Ambos se aliaron tácticamente para llevar a cabo esta ofensiva, marcando la primera coordinación real entre ellos desde 2012.
- Ataques simultáneos en Kati, sede de la principal base militar y oficinas del presidente y ministro de Defensa.
- Explosiones en el Aeropuerto Internacional Modibo Keita, actualmente custodiado por fuerzas mercenarias rusas.
- Reclamos de control sobre ciudades estratégicas como Kidal, Mopti, Sévaré y Gao por parte de los rebeldes.
- Incremento de la presencia militar en Bamako con control de vías y cierre de calles para contener la situación.
A pesar de la violencia, la vida cotidiana en Bamako continuó con relativa normalidad durante el día, con mercados abiertos y ciudadanos realizando sus actividades habituales, aunque con un ambiente tenso debido al aumento del despliegue militar y las restricciones en la ciudad.
Este ataque se da en un contexto de prolongada crisis de seguridad en Malí, que desde 2012 enfrenta una guerra fragmentada entre el Estado, insurgencias separatistas y grupos yihadistas. La alianza reciente del gobierno con Rusia y la cooperación con países vecinos buscan fortalecer la lucha contra estos grupos, aunque sin resultados definitivos hasta ahora.
“Lo de Kidal es humillante para ellos; fue un gran éxito conquistarla en 2023 y necesitan recuperarla”, explicó Ulf Laessing, director del programa del Sahel de la Fundación Konrad Adenauer.
La Unión Africana condenó enérgicamente los ataques y expresó su compromiso con la promoción de la paz y estabilidad en Malí, mientras que la Embajada de Estados Unidos recomendó a sus ciudadanos evitar desplazamientos y confirmó la suspensión de operaciones en el aeropuerto.
Las autoridades militares instaron a la población a mantener la calma y a informarse únicamente por fuentes oficiales, advirtiendo contra la propagación de videos y mensajes no verificados que podrían generar pánico.