Por primera vez desde que inició el proceso en 2021, cinco futbolistas de la Selección Argentina femenina denunciaron públicamente los episodios de acoso, hostigamiento y abuso sexual que sufrieron por parte de Diego Guacci, exentrenador y empleado de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Entre ellas se encuentra Aldana Cometti, quien también jugó en la liga colombiana y ganó la Copa Libertadores femenina con Atlético Huila.
Las deportistas, incluyendo a Luana Muñoz, Gabriela Garton, Camila Gómez Ares y una quinta identificada como “Jugadora E”, detallaron un patrón sistemático de manipulación en categorías juveniles y clubes locales, donde Guacci seleccionaba a jóvenes vulnerables para ejercer su acoso.
Testimonios que revelan violencia y manipulación
Gabriela Garton recordó insultos violentos y amenazas para controlar a las jugadoras, mientras Luana Muñoz relató preguntas invasivas sobre su vida sexual durante traslados en auto. La “Jugadora E” denunció un episodio grave ocurrido en 2014, cuando Guacci la contactó por Skype con conductas de índole sexual inapropiadas.
A pesar de que la Cámara de Investigación de la FIFA recomendó sanciones para Guacci, la Sala de Adjudicación cerró el caso argumentando falta de pruebas suficientes, aunque aclaró que esto no implica su inocencia.
Respuesta institucional y controversias legales
Mientras la FIFA mantuvo un proceso cuestionado por falta de transparencia y exclusión de las víctimas en la audiencia final, la AFA se limitó a deslindar responsabilidades. Guacci fue nombrado incluso como 'experto técnico' por FIFA y luego asumió funciones en el club Defensa y Justicia, donde se reportaron situaciones similares.
Tras el cierre del expediente, Guacci inició demandas millonarias contra las jugadoras y las acusó públicamente de integrar una 'organización criminal'. Por su parte, las futbolistas mantienen abierta una causa penal por calumnias e injurias contra Guacci y su esposa, quien promueve un proyecto de ley sobre 'falsas denuncias' en el Congreso.
“Me genera mucha injusticia esta exposición fundada en la mala fe, cuando lo único que quise siempre es jugar en un ambiente sano”, expresó Aldana Cometti, una de las denunciantes.
Las denunciantes aseguran que su lucha busca proteger a futuras generaciones de jugadoras y evitar que el abuso de poder se repita en el fútbol femenino. FIFPro, el sindicato mundial de futbolistas, confirmó haber recibido otros 11 testimonios que refuerzan las acusaciones contra Guacci.
Mientras la batalla legal sigue en tribunales argentinos, el caso ha encendido un debate sobre la protección de las deportistas y la responsabilidad de las instituciones en situaciones de abuso dentro del deporte.