El rostro omnipresente de Nicolás Maduro comenzó a desaparecer de las calles de Caracas. Lo que en principio parecía un desmontaje rutinario ha terminado por leerse como una purga dentro del chavismo.
Avenidas principales, sedes de ministerios y guarniciones militares han ido desplazando la imagen del mandatario venezolano. Las fotografías de Ana María Rodríguez Brazón documentan este cambio que marca un antes y un después en el paisaje político de la capital.
Una transformación que no pasa desapercibida
Las imágenes muestran cómo los espacios que antes estaban dominados por el rostro de Maduro ahora lucen vacíos o son ocupados por otras figuras del oficialismo. Este fenómeno ocurre en medio de tensiones internas y reacomodos de poder en el gobierno venezolano.
La galería, publicada originalmente en medios venezolanos, ha generado reacciones encontradas. Mientras algunos analistas lo ven como un gesto simbólico de renovación, otros lo interpretan como una señal de debilidad del liderazgo de Maduro.
No es solo un cambio de afiches, es una señal política que refleja las fracturas internas del chavismo.