El retrato de Gloria Swanson realizado por Edward Steichen en 1924 capturó la esencia de una diva del cine mudo que personificó los sueños y delirios de Hollywood en sus inicios. Swanson fue la estrella absoluta de 'La reina Kelly', una película maldita dirigida por Erich von Stroheim que produjo junto a su entonces amante, Joseph Kennedy.
'La reina Kelly' representó el gran capricho de Swanson y marcó el fin de la carrera en Hollywood de von Stroheim, quien fue defenestrado debido a los elevados costos de producción y su perfeccionismo excesivo. Swanson recordó: “El caviar que comíamos en escena era de verdad. El problema era que lo pagaba yo y Stroheim nunca se daba por satisfecho”.
La película, que ahora ha sido restaurada en 4K y parcialmente reconstruida con materiales inéditos, presenta una trama llena de drama, con huérfanas, príncipes, reinas malvadas y escenarios exóticos, incluyendo una parte ambientada en África que nunca se terminó.
Curiosamente, años después, Swanson y von Stroheim se reencontraron en 'El crepúsculo de los dioses' (1950), donde ella interpretó a Norma Desmond, una diva en decadencia, y él a su mayordomo, en un giro metacinematográfico que recordó su pasado conjunto en 'La reina Kelly'.
“Nunca veré acabada esta película”, confesó Swanson tras mirarse al espejo durante el rodaje, previendo la maldición que acompañaría a 'La reina Kelly'.
El vestuario de la película, diseñado por Max Rée, contribuyó a la imagen icónica de Swanson como Kitty Kelly, la huérfana que se convierte en reina, revelando un magnetismo erótico que quedó plasmado en escenas rodadas en exteriores.