El presidente Gustavo Petro reunió a su consejero comisionado de paz, Otty Patiño, y a todos los jefes negociadores de las mesas de paz para dar lineamientos finales sobre las Zonas de Ubicación Temporal (ZUT), una figura que busca desmovilizar a cientos de combatientes de cuatro grupos armados: la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano, el ‘Ejército Gaitanista de Colombia’, Comuneros del Sur y el Frente 33 de las disidencias de alias ‘Calarcá’.
Un cónclave para destrabar la negociación
La reunión se produjo luego del cortocircuito generado por la lista de integrantes del ‘Ejército Gaitanista de Colombia’ para quienes se pidió el levantamiento de órdenes de captura, sin consulta previa al jefe de Estado. En el encuentro, Petro dio luz verde para avanzar “de manera rápida” en el traslado, excluyendo a personas con órdenes de captura con fines de extradición vigentes.
La orden que daré por escrito es que la fuerza armada de Colombia cuida hasta que se resuelva la desmovilización y salida de la violencia de centenares de combatientes que entrarán.
Las zonas y los grupos involucrados
Las ZUT se instalarían en Tierralta (Córdoba), Belén de Bajirá (Chocó), Roberto Payán (Nariño), Valle del Guamuez (Putumayo) y Tibú (Norte de Santander). Se proyecta el ingreso de cerca de 400 integrantes del ‘Ejército Gaitanista de Colombia’, 200 de la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano, 100 de Comuneros del Sur y 100 del Frente 33 de las disidencias de alias ‘Calarcá’.
Las exclusiones y los riesgos legales
Quedan fuera de esta primera fase Jobanis de Jesús Ávila Villadiego, alias ‘Chiquito Malo’ (Ejército Gaitanista de Colombia); Geovany Rojas, alias ‘Araña’ (Comandos de Frontera); y Gabriel Yepes Mejía, alias ‘HH’ (Comuneros del Sur), todos con solicitudes de extradición. Expertos como Paula Tobo, de la Fundación Ideas para la Paz, advierten que las ZUT requieren un plan sólido en seguridad, logística, verificación y una ley de sometimiento colectivo que aún no está definida.
La discrecionalidad del presidente es clave para avanzar en las negociaciones. Sin embargo, la Corte Constitucional ha advertido que las ZUT solo pueden establecerse en fases avanzadas del proceso para viabilizar el sometimiento a la justicia, etapa a la que este proceso (‘Ejército Gaitanista de Colombia’) no ha llegado.
El fantasma electoral y la falta de tiempo
A menos de tres meses de las elecciones, la directora de la Misión de Observación Electoral (MOE), Alejandra Barrios, advirtió que debe existir un control estricto para evitar que en estas zonas se facilite el constreñimiento electoral por parte de grupos armados ilegales. “Para poder mantener estas zonas tiene que haber un control estricto de quiénes van a estos lugares y de quiénes son sus jefes”, afirmó.
Las cabezas de las distintas delegaciones tendrán la tarea de concretar los acuerdos protocolarios tanto con la Fuerza Pública como con los negociadores de las estructuras armadas. El tiempo, con cambio de gobierno y elecciones de por medio, es el mayor desafío.