Mediante la Resolución 070 de 2026, el Gobierno de Colombia, a través del consejero comisionado de paz Otty Patiño, revocó la suspensión de las órdenes de captura contra Jobanis de Jesús Ávila Villadiego, alias Chiquito Malo, máximo líder del Ejército Gaitanista de Colombia, y otros miembros de la organización criminal.
La decisión deja sin efecto la Resolución 274 del 24 de diciembre de 2025, debido a que no se inició el desplazamiento de los integrantes del Ejército Gaitanista de Colombia (EGC) hacia las Zonas de Ubicación Temporal (ZUT) establecidas en las negociaciones realizadas en Catar, previstas para iniciar el 1 de marzo de 2026.
El impacto en las negociaciones de paz
El incumplimiento en la reubicación de los combatientes representa un revés para el proceso sociojurídico liderado por el Gobierno y su equipo negociador, que buscaba avanzar en la desmovilización y reintegración del grupo armado. La suspensión temporal de la mesa de diálogo y su posterior reactivación evidencian las tensiones existentes.
“El Ejército Gaitanista de Colombia ha roto su propio acuerdo que propuso en Doha, Qatar, y debe ser objeto de desmantelamiento armado y judicial”, afirmó el presidente Gustavo Petro, mientras el grupo armado respondió pidiendo claridad sobre la continuidad de las conversaciones.
Además de alias Chiquito Malo, la suspensión de órdenes de captura cobijaba a otros cabecillas como Orozman Orlando Osten (alias Rodrigo Flechas), Elkin Casarrubia (alias El Cura), Luis Armando Pérez (alias Bruno) y Gonzalo Sánchez (alias Gonzalito, fallecido este año).
Cooperación internacional y retos futuros
Mientras el Ministerio de Defensa y el presidente Petro han entregado a Estados Unidos los nombres de altos objetivos para ser neutralizados, la mesa de diálogo enfrenta un momento crítico que pone en duda la viabilidad de los acuerdos alcanzados en Catar, donde Colombia, Brasil y México también han expresado su apoyo a un cese al fuego y solución diplomática.