En una operación simultánea en cinco departamentos, la Armada de Colombia y la Fiscalía capturaron a diez hombres solicitados en extradición por Estados Unidos, acusados de pertenecer a una red marítima del ‘Ejército Gaitanista de Colombia’ que enviaba mensualmente toneladas de cocaína desde las costas del Caribe colombiano.
Los detalles de la ofensiva
Las diligencias, coordinadas con la DEA y ejecutadas por el CTI y unidades navales, se concentraron en Bogotá, Cartagena, Medellín, Moñitos y San Onofre. Según las autoridades, los capturados harían parte de las estructuras ‘Arístides Meza Páez’ y ‘Manuel José Gaitán’ del ‘Ejército Gaitanista de Colombia’, que controlan corredores estratégicos del Caribe para el tráfico marítimo de estupefacientes.
El rol de los capturados en la cadena de narcotráfico
- Alias ‘El Mocho’ es señalado como articulador logístico de la red.
- Pilotos de embarcaciones y miembros de seguridad conocidos como ‘moscas’ fueron detenidos.
- Los ‘moscas’ alertaban sobre movimientos de la Fuerza Pública para reducir riesgos en las salidas marítimas.
La investigación reveló que la red operaba como un engranaje logístico: coordinaba transporte, aseguraba rutas, custodiaba cargamentos y garantizaba la salida de alijos mediante lanchas rápidas tipo ‘go fast’. Las autoridades estiman que desde esa franja costera podían movilizar cerca de diez toneladas de cocaína al mes hacia Estados Unidos.
Declaraciones oficiales y proceso de extradición
El trabajo articulado con agencias internacionales y las capacidades investigativas permitieron identificar a estas personas que cumplían funciones clave dentro de la organización.
Los detenidos fueron trasladados por vía aérea y marítima hasta Cartagena y luego enviados a Bogotá, donde avanzan los trámites de extradición solicitados por la justicia de Estados Unidos. Según la Armada, este golpe impacta directamente las capacidades logísticas y financieras del ‘Ejército Gaitanista de Colombia’ en la costa Caribe.
Contexto de la presión internacional
Las capturas se producen en medio de una creciente presión de las autoridades estadounidenses sobre las rutas marítimas del Caribe colombiano, que se han convertido nuevamente en uno de los principales corredores para la salida de cargamentos hacia Centroamérica y Norteamérica. Las organizaciones ilegales han fortalecido sus redes de transporte marítimo aprovechando zonas costeras con limitada presencia institucional.