Hasta este jueves 4 de junio, moverse por el norte de Bogotá significaba, para muchos, depender de la autopista Norte y la carrera Séptima. En horas pico, hacia las 7 de la mañana o las 6 de la tarde, el colapso vehicular podía convertir un trayecto corto en más de una hora de tráfico. Ahora, la ampliación de la carrera Novena, también conocida como avenida Laureano Gómez, entre las calles 170 y 193, promete aliviar parte de esa carga.
Una entrega con seis años de retraso
La cita para la apertura fue a las 7:30 de la mañana. Aunque el paso vehicular se habilitó sobre las 8:30, desde temprano ya había vecinos reunidos, de todas las edades, que esperaban el momento en que circularan los primeros carros. Incluso, desde algunos apartamentos cercanos, personas abrían sus ventanas y asomaban la cabeza.
La obra tuvo 13 prórrogas en su contrato, lo que generó críticas de la comunidad durante el proceso. Sin embargo, las autoridades destacan que la nueva vía reducirá los tiempos de desplazamiento hasta por 35 minutos en horas pico, mejorando la conectividad entre el norte y el centro de la ciudad.
Medidas contra los piques ilegales
Además de los beneficios en movilidad, la habilitación de la carrera Novena incluye un plan de seguridad vial para combatir los piques ilegales, una problemática recurrente en la zona. Las autoridades anunciaron controles permanentes, cámaras de vigilancia y operativos de la Policía de Tránsito para disuadir estas prácticas peligrosas.
Esta vía no solo es una solución de movilidad, sino también una herramienta para recuperar el espacio público y garantizar la seguridad de los ciudadanos. No permitiremos que los piques ilegales sigan poniendo en riesgo a la comunidad.