Cultura

El artesano olvidado que midió el universo

La historia de Friedrich Bessel y Georg von Reichenbach, el artesano que con sus círculos meridianos permitió medir por primera vez la distancia a una estrella, marcando el inicio de la astronomía de precisión.

Publicado

Foto: La voz del país

Un instrumento que cambió la astronomía

En el otoño de 1814, el astrónomo Friedrich Bessel desembaló con cuidado un círculo meridiano recién llegado desde Múnich. Era un instrumento de latón y acero, perfectamente graduado, capaz de medir ángulos con un error menor a un segundo de arco. Para entender qué significa eso, imagínese una moneda de cien pesos a cuatro kilómetros de distancia; ese es, más o menos, el tamaño angular que ese instrumento podía distinguir.

Bessel era uno de los matemáticos más rigurosos de su generación y reconoció inmediatamente que aquel objeto era una herramienta que podría finalmente hacer que la astronomía saliera de la era de la estimación y entrara en la era de la medida exacta. En el grabado del fabricante resaltaba un nombre que hoy casi nadie recuerda, el de Georg von Reichenbach.

De la ingeniería militar a la óptica de precisión

Reichenbach nació en 1771 en Durlach, en el sur de lo que hoy es Alemania, en una familia de militares. Su destino parecía trazado por uniformes, mapas de campaña e ingeniería de guerra, y así lo fue durante algún tiempo, hasta que una visita a un taller de instrumentos de precisión en Inglaterra encendió en él algo que ya nunca se apagaría. De regreso en Baviera, convenció al empresario Joseph von Utzschneider de co-fundar en Múnich un taller que se convirtió en el centro indiscutible de la óptica e instrumentación astronómica mundial, una posición que Alemania no volvería a perder en todo el siglo XIX.

Allí trabajó también un joven vidriero de origen humilde llamado Joseph Fraunhofer, hoy célebre por haber descubierto las líneas oscuras en el espectro solar. Ambos artesanos hicieron una combinación perfecta que transformó la calidad de los instrumentos astronómicos y nos pusieron más cerca de las estrellas.

La máquina que grabó la exactitud

El problema que Reichenbach resolvió estaba relacionado con la forma de grabar divisiones perfectamente iguales en un círculo de latón, de lo cual dependía la calidad de las mediciones, ya que si el círculo no estaba graduado con exactitud, las medidas astronómicas eran basura disfrazada de precisión. Reichenbach inventó una máquina divisora que transfería una exactitud mecánica sin precedentes a los instrumentos de observación, y los grandes observatorios de Europa, en Berlín, Königsberg, Palermo, Greenwich, competían por estos círculos meridianos.

El precio de la perfección

Los mismos rasgos que lo hicieron genial terminaron por arruinarlo, debido a que al ser incapaz de comprometer la calidad de los instrumentos, los tiempos de fabricación eran muy largos, sumado a sus problemas para llevar una buena contabilidad. Su socio Utzschneider lo salvó varias veces de la quiebra, pero finalmente cuando se retiró, el taller comenzó a desmoronarse lentamente. Reichenbach muere bajo la sombra en 1826, endeudado y sin el reconocimiento que merecía, mientras los instrumentos que había fabricado seguían girando en sus monturas en los mejores observatorios del continente, acumulando datos y midiendo cielos, sin que nadie en las cúpulas supiera bien quién había trazado a la perfección las líneas de sus escalas.

La primera regla cósmica

Doce años después de la muerte de Reichenbach, Bessel usó instrumentos herederos directos de los suyos para medir la distancia a la estrella 61 Cygni, que se encuentra a 10,3 años luz de la Tierra, siendo la primera vez que se media la distancia a una estrella. La humanidad tenía la primera regla cósmica, trazada con la precisión que Reichenbach había fabricado y la cual nunca pudo ver triunfar.

SANTIAGO VARGAS - Ph. D. en Astrofísica, Observatorio Astronómico de la Universidad Nacional

La voz del país

Somos un medio de comunicación colombiano comprometido con informar de manera oportuna, responsable y transparente sobre los acontecimientos que marcan la realidad del país y del mundo.