Un junio infernal que rompe récords históricos
El jueves de la semana pasada, Michelle, una emprendedora independiente de 38 años, bañaba su cabeza en agua fría de una botella que acababa de adquirir en un puesto de comida del Jardín de Luxemburgo, en el barrio VI de París. A las 11 de la mañana no pudo soportar más el sofoco de su pequeño apartamento, sin aire acondicionado, y salió al enorme parque en busca de la sombra protectora de los árboles para encontrar que, aun bajo las ramas, el termómetro rozaba los 40 °C: “No es posible, no se puede vivir así —renegaba—, y cada año es peor”.
El temor a repetir la tragedia de 2003
Con temperaturas que la semana pasada estuvieron 15 °C por encima del promedio histórico, en Francia —y en otros países vecinos— estos infernales días han acabado con la idea de junio como un mes de fin de primavera. Es una inquietante anticipación de lo que puede venir en julio y agosto, los meses más calientes del año. Aún está vivo el recuerdo de los 14.800 muertos que dejó la abrasadora ola de calor del verano de 2003. “Pero esa vez fue en agosto —explica Michelle—, ¿qué podemos esperar ahora si eso mismo pasa tan temprano como en junio?”.
Los hospitales han reportado una saturación sin precedentes para esta época del año, con salas de emergencia colapsadas por golpes de calor y deshidratación severa. La crisis eléctrica también golpea al país: la demanda de energía se disparó por el uso masivo de ventiladores y aires acondicionados, mientras las centrales nucleares reducen su capacidad por el calentamiento de los ríos utilizados para su refrigeración.
No es posible, no se puede vivir así —renegaba—, y cada año es peor.
Una alerta nacional que enciende las alarmas
El gobierno francés ha activado el nivel más alto de alerta por calor en varias regiones, mientras los expertos advierten que esta ola de calor en junio es un síntoma inequívoco del cambio climático. La combinación de altas temperaturas, infraestructura no preparada y una población vulnerable ha resultado en una tragedia que ya deja más de mil fallecidos, según cifras preliminares del Ministerio de Salud.