Noticia ¿Es cultura o una violación de los derechos humanos? El debate sobre la mutilación genital femenina que dio paso a su prohibición en ColombiaLa práctica se ha registrado en los embera del Eje Cafetero y en el Chocó. Y desde hace 9 años se plantearon proyectos para lograr su penalización.Para la ONU, esta práctica puede provocar complicaciones de salud física, mental y sexual. IMAGEN DE REFERENCIA Foto: EL TIEMPOLink María Jimena Delgado DíazPERIODISTA30.06.2026 11:12 Actualizado: 30.06.2026 11:37 Compartir Guardar Ingrese o regístrese acá para guardar los artículos en su zona de usuario y leerlos cuando quiera Reportar Resumen Cerrar Este resumen fue construido con ayuda de IA. Escuchar 00:0000:001X Comentar La url ha sido copiada en el portapapeles Sientan a una niña de ocho años en un mantel, atrás de una casa precaria. El suelo terroso se siente por encima de la tela. La mujer que está frente a la pequeña le abre las piernas, mientras que su abuela sujeta sus brazos. Toma una jeringa, mete la aguja en un tarrito de Lidocaína, un anestésico de rápida acción. Quien dice ser experta en este procedimiento sin ser médica, le abre la vulva. Primero corta la cabeza del clítoris. Luego siguen los labios vaginales de ambos lados. Después se cose lo que queda. Utiliza perfume para que la sangre deje de correr. Tarda entre 30 minutos y una hora, cuando la niña se mueve mucho.Esto pasa en Hargeisa, la capital y centro financiero de la autoproclamada República de Somalilandia, en el noroeste de Somalia. También en Guinea, Egipto, Sudán, Malí, Yibuti, Sierra Leona, Nigeria, Etiopía, Kenia, Indonesia, Malasia, Yemen, Irak, Omán, Emiratos Árabes Unidos. Lo que deja una cifra de 230 millones de niñas que han sufrido de mutilación genital femenina, según UNICEF. A más de 13 mil kilómetros de distancia de Somalia, en Colombia, desde 2007 se registraron casos de este tipo en dos zonas del país.¿Qué pasará con la cultura en el gobierno de Abelardo de la Espriella? Esto dicen expertos y personas del sectorPor eso, a inicios de junio de 2026 el Congreso sancionó una ley que prohíbe la práctica, reconociendo que los derechos van por encima de lo que se considera cultura. Pero la decisión del Congreso abrió una discusión mucho más amplia en la que se ha pensado de dónde viene, si es algo que tanto hombres como mujeres aceptan, de igual forma, si hay rituales que se vean afectados o no con la prohibición.Claudia Patricia Queragama Foto:Equipo de prensa de Karol Galindo y Jennifer Pedraza ¿Es cultura o es una violación a los derechos humanos?Pilar Baracaldo, psicóloga social, experta en salud mental femenina y en enfoques de género, explica que las tradiciones culturales son prácticas que tienen un significado en común, que con el paso del tiempo y la repetición, se convierten en una tradición. “En este caso, no se ha cuestionado el paso de esta práctica de generación en generación. Pero si lo analizamos desde la antropología o la psicología crítica, se ve como una costumbre castrante frente al placer de la mujer. En este caso hablamos de la ablación genital, pero las sociedades tienen, en general, muchas tradiciones que interrumpen el placer femenino o el bienestar de las mujeres, como el matrimonio infantil”, dice la experta.‘Lactar’, de Harold Trompetero, gana Mejor Película y Mejor Actriz en Rusia tras una ovación de 10 minutosAun así, para Juliana Domicó, consejera de la Confederación Nacional de los Pueblos de la Gran Nación Emberá de Colombia (CONNPEC) e integrante de esta comunidad indígena, es imposible que se considere como cultura algo que pone en riesgo la vida de las niñas y que las somete a infecciones urinarias constantes y dolores en la zona afectada.“Es una práctica nociva e impuesta”, explica la consejera.Por otro lado, la huella psicológica que queda es tan importante que puede llevar a las niñas a considerar su propio cuerpo como un espacio impropio. A juicio de los expertos, el valor del ser humano se limita a lo que otras personas opinan sobre el cuerpo, su poder de intervenirlo y esto puede llevar a perder autonomía y decisión. Lo que termina por generar frustración y confusión en otros aspectos de la vida. “Se puede ver de la siguiente forma: si yo no tengo una buena relación con mi sexualidad, efectivamente va a haber episodios muy traumáticos para la mujer. Y ahí se pierde esa confianza con el círculo cercano, porque precisamente quienes hacen la mutilación son las mismas abuelas, mamás”, dice Baracaldo.¿Qué implica la mutilación genital femenina?La palabra ablación es un término que proviene del latín ablatio (la acción de separar cortando y llevarse algo). Y según la OMS, en todo el mundo se ejecutan diferentes tipos de procedimientos: extirpación parcial o total del clítoris; una intervención en la que se retira este órgano sexual y también se cortan los labios menores con o sin extirpación de los labios mayores; y estrechamiento de la abertura vaginal.Tom Cruise sorprende irreconocible en el primer tráiler de Digger, la nueva película de Alejandro González IñárrituLas comunidades Embera que viven en el Eje Cafetero y en el Chocó son las que ejecutan la ablación desde hace décadas o tal vez siglos. Aun así, solo hasta 2007 se reconoció abiertamente que en nuestro territorio se mutilaba a las niñas, luego de que se conociera el caso de tres bebés que murieron en Pueblo Rico (Risaralda) por haber sido sometidas a la ablación.Actualmente no se tiene claro cómo fue que llegó la ablación a Colombia. En especial, porque la práctica es más recurrente en otros continentes. Por ende, tampoco se sabe si es algo que ocurre desde la época de la colonia, cuando convivieron indígenas y africanos, o si se desarrolló luego. Muy probablemente, antes del 2007 no era visto como una vulneración de los derechos humanos para los Embera y se normalizaba porque ni siquiera era de conocimiento público en el país que se realizaban ablaciones o porque en las comunidades no se tenía un entendimiento profundo de que esos procesos iban en contravía a los derechos de las mujeres.“Después es que las mujeres salieron de sus entornos a decir lo que ocurría. Ahí es cuando se empieza a nombrar y a visibilizar la problemática. No se identificaba como violencia, porque no se nombraba, no existía como concepto y no lo podíamos contabilizar”, agrega Baracaldo.Contrario de lo que pasa en África, en dónde esperan hasta los 8 u 10 años para hacer la mutilación, en Colombia, se hace en recién nacidas y las responsables de practicarlo son las parteras que las trajeron al mundo o sus abuelas, bajo la creencia de que, si no se hace pronto, el clítoris crecerá tanto que se convertiría en una especie de pene. En consecuencia, atrofiar este órgano hace que las mujeres parezcan más castas y menos promiscuas a los ojos de los hombres de la comunidad, a tal punto que los Embera prefieren casarse con aquellas que fueron sometidas a la práctica.UNESCO selecciona a Colombia entre más de 1.000 proyectos para fortalecer los derechos laborales de artistas y trabajadores culturales“Hemos encontrado en los territorios que, muchas veces, los hombres dicen: ‘Ay, es que las mujeres si no tienen esta práctica, no sirven para la familia’. Al no ser aceptada, pues la mujer se siente rechazada. Por eso, las mamás, evitando que sus hijas sientan frustración en un futuro, someten a sus niñas a la mutilación, para que sean socialmente aceptadas”, cuenta Domicó. La prohibición más allá del papelLo que propone el gobierno, para que la prohibición sea una realidad, es articular el Estado y los ministerios, con las comunidades y sus mujeres para desarrollar jornadas pedagógicas con las que se empiece a difundir las consecuencias que llegan con la ablación. “Y en 5 años vamos a revisar cómo ha sido el avance y la tasa de reducción en esta práctica. Así mismo, se haría control de cómo se está difundiendo la iniciativa en los territorios”, dice Domicó.El proyecto fue aprobado en segundo debate. Sin embargo, aún le falta el último para ser aprobado Foto:Prensa Alexandra Vásquez, Y agrega: “Hace 19 años cuando se da a conocer a la luz pública esta práctica, las organizaciones nacionales, también comunitarias, sacamos resoluciones que buscaban la prohibición mediante medidas punitivas, pero no hubo éxito. Lo que se hizo en este intento fue buscar la aprobación de una política pública, en la que se tuvieran en cuenta los recursos para la pedagogía de la erradicación de esto y el esfuerzo de organizaciones por recorrer los 19 departamentos en los que vivimos los Embera, haciendo pedagogía”.Hace unos años, realizar o no la mutilación no era algo que se le comunicaba abiertamente a la comunidad Embera en que habitaban las niñas. De hecho, rozaba un poco con la clandestinidad. Por eso, muchas mamás que habían sido víctimas de la práctica empezaron a no ejecutarla a sus hijas. Pero el señalamiento masculino, convirtiéndose en una constante preocupación, hizo que, al crecer, las mismas niñas pidieran hacerse la práctica. Hoy es el día global de The Beatles y se celebra al ritmo de ‘All you need is love’: así nació el homenaje mundialPor eso, la pedagogía es un elemento clave al tratar de revertir una tradición que se ve como cultural. Además, se ha planteado abrir espacios en los que las niñas y mujeres que fueron mutiladas sean escuchadas, para socializar pensamientos que las han acompañado toda su vida, frente a la intimidad y la sexualidad. Esto, está planteado en un protocolo hecho de la mano del ICBF y otras entidades, que buscan construir casas de acogida en donde se hable sobre el tema, según explica la líder indígena.Sobre el eterno debate que cuestiona hasta qué punto es cultura y hasta qué otro se habla de libertad y de derechos de un colectivo, se ha analizado mucho. Pero, cada vez más tiene más relevancia el bienestar sobre cualquier otro factor. “De hecho, podemos encontrar que hay unas prácticas que no son beneficiosas para el desarrollo de las culturas, sino que han afectado la psicológica y socialmente a los grupos”, cuenta la psicóloga y aclara que el éxito para que las medidas prosperen no es la imposición del Estado, sino que se basa en una conversación constante con personas de las comunidades.María Jimena Delgado DíazPeriodista de Cultura@mariajimena_Delgadod Sigue toda la información de Cultura en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. Compartir Guardar Ingrese o regístrese acá para guardar los artículos en su zona de usuario y leerlos cuando quiera Reportar Resumen Cerrar Este resumen fue construido con ayuda de IA. 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