Millones de asteroides recorren el Sistema Solar. Aunque actualmente no existe ningún asteroide en trayectoria de impacto contra la Tierra, la posibilidad de que uno de estos cuerpos llegue a representar una amenaza es real. Por ello, agencias espaciales como la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA) mantienen sistemas de vigilancia permanente y desarrollan tecnologías para proteger al planeta, un campo conocido como defensa planetaria.
Vigilancia constante: el caso del asteroide 2024 YR4
Según el Centro de Coordinación para Objetos Cercanos a la Tierra (NEOCC) de la ESA, actualmente hay catalogados cerca de 42.000 objetos cercanos a la Tierra (NEO). El físico Adriano Campo Bagatin, catedrático de Física Aplicada de la Universidad de Alicante, explicó a EFE que ninguno de esos objetos se encuentra hoy en una trayectoria de colisión con la Tierra. Sin embargo, subrayó que el monitoreo y el estudio de asteroides y cometas son fundamentales para la defensa planetaria. Un ejemplo reciente fue el asteroide 2024 YR4, descubierto por el sistema Atlas desde Chile, que durante un corto periodo fue considerado el objeto con mayor probabilidad de impacto detectado en las últimas dos décadas, aunque posteriormente la NASA y la ESA descartaron cualquier riesgo de colisión con la Tierra o la Luna en 2032 gracias a nuevas observaciones, entre ellas las realizadas por el telescopio espacial James Webb.
Apophis: una oportunidad única para la ciencia
Aunque no representa un riesgo de impacto, el asteroide Apophis se convertirá en uno de los objetos más estudiados de los próximos años. El 13 de abril de 2029 pasará a menos de 32.000 kilómetros de la superficie terrestre, una distancia inferior a la órbita de muchos satélites de comunicaciones. Para aprovechar ese acercamiento, la ESA desarrolla la misión Ramses, que será lanzada entre abril y mayo de 2028 con el objetivo de encontrarse con Apophis antes de su paso por la Tierra y acompañarlo durante el sobrevuelo. La nave estudiará cómo la gravedad terrestre modifica su estructura y composición.
- Cámaras, espectrómetro y altímetro.
- Dos pequeños satélites: Don Quijote (con sismógrafo, liderado por la empresa española Emxys) y Farinella (desarrollado por Tyvak International).
- Colaboración con la agencia espacial japonesa (JAXA) y su misión Destiny+.
Campo Bagatin, quien participa en los equipos científicos de las misiones Hera y Ramses, explicó a EFE que el paso de Apophis constituye un evento excepcional que ocurre, en promedio, una vez cada 7.500 años. El científico insistió en que no existe posibilidad alguna de que Apophis choque con la Tierra durante su paso de 2029 ni en los acercamientos previstos para 2036, 2044 o 2068.
La tecnología para desviar asteroides ya existe
Uno de los mayores avances en defensa planetaria ocurrió en 2022, cuando la misión DART de la NASA impactó deliberadamente contra el asteroide Dimorphos y logró modificar su órbita en aproximadamente 30 minutos, la primera vez que la humanidad alteró el movimiento de un objeto celeste mediante una intervención directa. Ahora, la misión Hera, lanzada por la ESA en 2024, se dirige hacia Dimorphos para estudiar las consecuencias del impacto y recopilar información que permita perfeccionar este tipo de técnicas. Según Campo Bagatin, la misión avanza conforme al cronograma previsto.
Aunque existen otras propuestas para desviar asteroides, como el uso de haces de iones o la denominada tracción gravitacional, el investigador señaló que, por ahora, el impacto cinético es la única tecnología que ha demostrado funcionar.
Con información de EFE.