Un informe reciente de Así Vamos en Salud pone en evidencia un deterioro estructural alarmante en el sistema de salud colombiano, específicamente en el componente de aseguramiento. Entre 2021 y 2025, las Entidades Promotoras de Salud (EPS) pasaron de tener un saldo positivo a enfrentar una insolvencia estructural que compromete la sostenibilidad financiera del sistema.
El análisis, basado en los catálogos financieros publicados por la Superintendencia Nacional de Salud, revela que el patrimonio negativo de las EPS creció un 524% durante el período 2022-2025. Este incremento refleja que los costos operacionales superan ampliamente los ingresos, generando pérdidas significativas y un endeudamiento creciente.
A pesar de las intervenciones estatales implementadas, estas no han logrado revertir la tendencia de insolvencia, lo que evidencia un desbalance persistente en la estructura financiera del sistema de salud colombiano. La crisis pone en entredicho la capacidad del sistema para garantizar la prestación efectiva y sostenible de los servicios de salud.
El sistema de salud colombiano cerró 2025 con señales claras de deterioro estructural que afectan su sostenibilidad financiera.
La situación ha generado preocupación en sectores sindicales y sociales, especialmente tras la suspensión del interventor de la EPS Asmet Salud, hecho que ha desatado alertas sobre la crisis en la prestación de servicios. La comunidad y los actores del sector salud demandan soluciones urgentes para evitar un colapso mayor.