En el encuentro del río Magdalena con el mar Caribe, un proyecto científico liderado por la Universidad del Norte y la Universidad Nacional de Colombia pone en marcha un sistema innovador que aprovecha la energía del gradiente salino, llamada también energía azul, para generar electricidad a partir de la mezcla natural de agua dulce y salada.
El piloto experimental, instalado en Puerto Mocho cerca de Bocas de Ceniza, es el primero de su tipo en América Latina y fue desarrollado bajo la dirección del profesor Aymer Maturana Córdoba. Esta iniciativa, apoyada por MinCiencias y la Alcaldía de Barranquilla, busca aportar soluciones sostenibles frente a los desafíos energéticos y ambientales de la región.
El impacto en la comunidad energética del Caribe
La tecnología aprovecha la diferencia en concentración de sal entre el agua dulce del río y el agua salada del mar para generar una energía química que se convierte en electricidad mediante procesos electroquímicos controlados. Con una capacidad actual de 150 vatios, el prototipo valida el funcionamiento en condiciones reales, mientras que el potencial estimado del sitio podría alcanzar hasta 800 megavatios, equivalente a un tercio de la producción de Hidroituango.
- El sistema utiliza tecnologías como electrodiálisis inversa y ósmosis retardada por presión para transformar la energía química en eléctrica.
- El proyecto incluye un tratamiento previo para eliminar partículas del agua que podrían dañar las membranas del sistema.
- Se ha evaluado el impacto ambiental para garantizar la sostenibilidad de la tecnología.
- Además de generar electricidad, esta energía puede integrarse con procesos de desalinización para producir agua potable con menor consumo energético.
El proyecto, que comenzó en 2020, ha involucrado a más de 20 investigadores y ha generado múltiples publicaciones científicas y tesis, sentando así las bases para futuras investigaciones en energías marinas y renovables en la región.
“Una de las ventajas de esta tecnología es que se puede acoplar sinérgicamente con procesos de desalinización, lo que permitiría producir agua potable con menor consumo de energía”, afirmó el profesor Aymer Maturana.
Los investigadores buscan ahora recursos para escalar la tecnología y transformar la estación experimental en un centro de investigación en energías renovables y monitoreo ambiental en la zona del Magdalena y el Caribe.