La noche del 31 de marzo, la diputada del Magdalena, Rosita Jiménez, sufrió un atentado mientras se desplazaba en su camioneta por una vía nacional. Cinco disparos impactaron contra su vehículo, pero el blindaje del automotor impidió que la agresión terminara en tragedia.
Este ataque no es el primero que enfrenta la diputada, quien desde hace tiempo se encuentra bajo protección de la Unidad Nacional de Protección (UNP) debido a amenazas previas. La situación pone en alerta la creciente violencia política en el departamento del Magdalena.
El impacto en la comunidad
El atentado contra Rosita Jiménez genera preocupación en la comunidad política y civil, evidenciando la falta de garantías para la seguridad de los líderes sociales y representantes populares en la región.
La protección debe ser efectiva para evitar que hechos como este se repitan y se siga afectando la democracia y la participación política en Magdalena.