La creciente del río San Juan causó graves daños en San Juan de Urabá, dejando a muchas familias sin hogar y con pérdidas irreparables. Entre los afectados está Luz Esneida, quien junto a su esposo e hija enfrenta la difícil realidad de ver su casa inestable y dañada por las aguas.
“Nuestra casa ya no es estable y ahora es un lugar inseguro por la cantidad de grietas. A nuestras pertenencias se las llevó el agua”, relata Luz, reflejando la angustia de la comunidad.
Familias sobreviven con lo poco que queda tras la inundación
Maira Milena y su familia son otro ejemplo de la crisis que vive la comunidad. Tras recuperar el acceso a su vivienda, solo encontraron desolación y enfrentan escasez de alimentos, llegando a alimentarse una sola vez al día.
“Hoy, por fin, pudimos ingresar a lo que era nuestra casa, pero solo encontramos desolación”, cuenta Maira, evidenciando la precariedad que afecta a cientos.
Miles de personas requieren ayuda urgente en San Juan de Urabá
Se calcula que alrededor de 4.000 personas han resultado afectadas, con 600 catalogadas como damnificadas. La crisis humanitaria demanda alimentos, ropa, medicinas y materiales para reconstrucción, mientras la comunidad enfrenta limitaciones en infraestructura y acceso.
Aunque las ayudas humanitarias desde Medellín han comenzado a llegar, no son suficientes para cubrir la totalidad de las necesidades. Las autoridades locales trabajan en la coordinación, pero la situación sigue siendo crítica.
La solidaridad impulsa la reconstrucción en tiempos difíciles
La comunidad de San Juan de Urabá se organiza y muestra resiliencia, compartiendo recursos y apoyándose mutuamente ante la adversidad. La esperanza de un nuevo comienzo motiva a los habitantes a continuar pese a la incertidumbre.
Mientras las aguas retroceden, la población se prepara para enfrentar el reto de recuperar sus hogares y vidas, confiando en la colaboración de municipios y organizaciones para un plan de ayuda integral y sostenible.