La relación entre Colombia y Estados Unidos, que mostraba señales de recuperación tras un periodo de tensiones, se vio sacudida este viernes por una revelación del diario The New York Times. El medio informó que al menos dos fiscalías federales en Brooklyn y Manhattan están investigando supuestos vínculos del presidente Gustavo Petro con el narcotráfico.
Fuentes en Washington confirmaron que, aunque estas investigaciones judiciales evalúan la conducta del mandatario colombiano, él no es el centro exclusivo de las pesquisas. Se exploran aspectos como posibles reuniones con narcotraficantes y el financiamiento de su campaña presidencial, aunque las indagaciones están en una etapa preliminar sin claridad sobre cargos formales.
Es importante destacar que los fiscales federales actúan con independencia del Gobierno de Estados Unidos y que la Casa Blanca no impulsa directamente estas investigaciones. Sin embargo, el contexto político ha generado especulaciones sobre el uso de estos procesos como herramientas de presión.
Este episodio revive tensiones históricas, recordando cuando la administración republicana incluyó a Petro en la Lista Clinton, mecanismo diplomático y financiero para combatir el narcotráfico, y cuando Donald Trump llegó a calificarlo como un “líder del narcotráfico”.
“Nunca en mi vida he hablado con un narcotraficante. Respecto a mis campañas siempre he dicho a gerentes que no se aceptan donaciones ni de banqueros ni de narcos”,
aseveró el presidente Gustavo Petro en respuesta a las acusaciones, acompañado de un pronunciamiento de la Embajada de Colombia en Washington que negó cualquier determinación formal o fundamento legal en las afirmaciones del informe.
La revelación llega en un momento de aparente luna de miel bilateral, tras la reunión del 3 de febrero en la Casa Blanca que abrió la puerta a la posible salida de Petro de la Lista Clinton y buscaba normalizar los vínculos entre ambos gobiernos.
Expertos como Manuel Camilo González, docente de la Pontificia Universidad Javeriana, advierten que el avance de estas investigaciones podría significar un retroceso en la relación bilateral, que aún no está consolidada y podría volver a caer en una situación de crisis.
Por su parte, Cristian Rojas, profesor de la Universidad de La Sabana, señala que Estados Unidos tendría que asumir una postura política que podría poner en entredicho el reconocimiento del gobierno colombiano como interlocutor válido si se confirman vínculos con el narcotráfico.
Este episodio también se suma a recientes roces, como la exclusión de Colombia y otros países latinoamericanos de la coalición regional impulsada por Donald Trump para enfrentar los carteles de droga, un hecho que Bogotá calificó como un error de Washington.
Luisa Lozano, directora del programa de Relaciones Internacionales de la Universidad de La Sabana, comenta que, aunque no haya una orden directa de la Casa Blanca, la investigación puede ser usada como instrumento de presión para exigir mayor cooperación y que, en el ámbito interno, podría debilitar la imagen de Petro, aumentar la polarización política y afectar el cierre de su mandato y las próximas elecciones.
Actualmente, las investigaciones están en una fase inicial y queda un largo camino por recorrer antes de que se puedan conocer resultados definitivos o consecuencias legales para el presidente colombiano.