Irán ha comenzado a autorizar el paso de ciertos buques por el estratégico Estrecho de Ormuz bajo criterios propios, manteniendo su control sobre esta vía que concentra el 20% del tránsito mundial de hidrocarburos. Aunque no ha cerrado oficialmente el paso, bloquea el tránsito de embarcaciones que puedan beneficiar a Estados Unidos e Israel, sus principales adversarios en el conflicto.
Fuentes iraníes aseguran que mientras no haya un alto al fuego completo, la situación en el Estrecho seguirá tensa y con presión militar. En contraste, si se logra una cesación total de hostilidades, el tráfico marítimo podría volver a niveles cercanos a los previos a la guerra.
Tránsito selectivo y control militar
En la última semana, buques petroleros y de carga de países como Pakistán, Grecia, China e India han atravesado el Estrecho, principalmente por el canal entre las islas Larak y Qeshm, cerca del puerto iraní de Bandar Abbas. Expertos indican que Irán inspecciona estos barcos para garantizar que no estén vinculados a Estados Unidos.
Analistas señalan que la Guardia Revolucionaria de Irán ha establecido un punto de control para inspeccionar los barcos y que la política de permitir el paso solo a ciertas naciones refleja su capacidad para ejercer presión selectiva, afectando a sus enemigos mientras mantiene abiertas rutas para aliados como China e India.
Impacto de los ataques y la amenaza constante
Desde el inicio de la ofensiva de Estados Unidos e Israel a finales de febrero, al menos 17 embarcaciones han sido atacadas en el Golfo Pérsico y el Golfo de Omán. Irán también ha colocado minas en el Estrecho, lo que ha provocado una caída del tráfico marítimo de hasta el 95%, incremento en las primas de seguros y cancelaciones masivas de pedidos, afectando los precios globales del petróleo.
Estados Unidos ha destruido varias embarcaciones iraníes dedicadas a la colocación de minas y bombardeado infraestructuras clave como la isla de Kharg, principal punto de exportación petrolera de Irán. Sin embargo, este último continúa exportando crudo principalmente hacia Asia.
Reacciones internacionales y rutas alternas
Países como Grecia, Francia e Italia buscan negociar el paso seguro de sus buques, mientras Turquía, Pakistán y China ya mantienen canales de comunicación con Irán para este fin. Sin embargo, la mayoría de las mercancías destinadas a estados del Golfo se están transportando por tierra, a través de rutas más costosas y lentas debido a la inseguridad y bloqueos marítimos.
La propuesta de Estados Unidos para formar una coalición militar que garantice la seguridad en el Estrecho ha sido rechazada por varios países europeos, que prefieren no involucrarse directamente en el conflicto.
“Si la ofensiva persiste, mantendremos la presión sobre el enemigo”, afirman fuentes iraníes, subrayando que el control del Estrecho es una herramienta estratégica clave en la confrontación.