Teherán se transformó en fortaleza a la espera de celebrar a partir del sábado los multitudinarios funerales del antiguo líder supremo Alí Jamenei, cuatro meses después de su muerte en los ataques israeloestadounidenses que desataron la guerra.
Jamenei, el guía espiritual de mayor longevidad desde el establecimiento en 1979 de la República Islámica, fue asesinado a los 86 años en los bombardeos efectuados por sus dos enemigos jurados contra su residencia el 28 de febrero.
Un operativo de seguridad sin precedentes
Las autoridades iraníes han desplegado un enorme dispositivo de seguridad en la capital para recibir a millones de dolientes que se espera asistan a las ceremonias fúnebres. La ciudad ha sido blindada con controles militares y restricciones de movilidad, en medio de la tensión regional.
Este es un momento de duelo nacional, pero también de desafío. Rendiremos homenaje a nuestro líder con la misma fuerza con la que defendemos nuestra revolución.
El impacto de la muerte de Jamenei en la región
La muerte del ayatolá Jamenei ocurrió en el marco de los ataques que marcaron el inicio de una guerra abierta entre Irán y la alianza encabezada por Estados Unidos e Israel. Su funeral no solo es un acto de despedida, sino también una demostración de poder y unidad por parte del régimen iraní.
Se espera que líderes de países aliados asistan a las exequias, mientras que la comunidad internacional observa con atención el desarrollo de los eventos, que podrían redefinir el equilibrio de poder en Medio Oriente.