En un anuncio contundente, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, confirmó que Israel prevé ocupar partes del sur del Líbano una vez que concluya la guerra contra el grupo islamista proiraní Hezbolá.
El plan incluye la demolición de pueblos en la región y el control territorial hasta el río Litani, una medida que busca fortalecer la seguridad de la población israelí en el norte del país.
Se prohibirá el regreso de más de 600.000 habitantes mientras no se garantice la seguridad de los israelíes del norte.
Este anuncio se produce en medio de la escalada del conflicto y tras la muerte de cuatro soldados israelíes en Líbano, lo que ha generado un debate interno sobre el apoyo a la ofensiva.
El respaldo de los judíos en Israel a la operación contra Irán ha disminuido del 93 % al 78 %, reflejando la complejidad y el impacto del conflicto en la sociedad israelí.