Antes de los partidos amistosos contra Croacia y Francia, existía optimismo en torno a James Rodríguez, confiando en que su experiencia y talento harían la diferencia sin importar su ritmo de juego previo.
Sin embargo, tras dos derrotas y una actuación discreta, quedó claro que el pasado no es suficiente y que James no estaba en condiciones óptimas para esos encuentros.
A pesar de esto, se reafirma que James Rodríguez será el eje fundamental del equipo en el Mundial, ya sea con ritmo o sin él.
El desafío ahora no es buscar un sustituto, sino encontrar la manera de que James recupere su nivel y se convierta nuevamente en el jugador influyente que Colombia necesita para la máxima competencia.