La reciente captura de Sebastián Marset Cabrera en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, ha provocado una reacción contundente por parte de las autoridades estadounidenses. La Administración para el Control de Drogas (DEA) ha señalado a Marset como una de las mayores amenazas para la seguridad regional, comparándolo con los carteles de narcotráfico más peligrosos del siglo XX.
Un operativo sin precedentes en Bolivia
El operativo que permitió la detención de Marset fue de grandes dimensiones y tuvo lugar en territorio boliviano. La DEA destacó la importancia de esta acción para desmantelar una de las organizaciones criminales más poderosas de la actualidad, liderada por el narcotraficante uruguayo.
Sebastián Marset es el Pablo Escobar de la era moderna, un hombre que ha consolidado un imperio del narcotráfico con un alcance sin precedentes en esta parte del mundo.
Las autoridades estadounidenses han ofrecido una recompensa significativa por información que conduzca a la captura de Marset, reflejando la gravedad de su impacto en el negocio ilegal y la seguridad internacional.
Este golpe al narcotráfico resuena también en Colombia, donde el presidente Gustavo Petro ha mencionado a Marset como una de las figuras clave de la llamada 'Junta de Dubái', un grupo vinculado a actividades ilícitas en la región.