Miles de rescatistas, familiares y voluntarios excavan día y noche entre montañas de concreto para hallar sobrevivientes de los terremotos que sacudieron Venezuela el miércoles y que, hasta el momento, dejan 1.450 muertos, 3.150 heridos, 12.721 familias damnificadas y decenas de miles de desaparecidos.
Pero el tiempo corre y la esperanza de encontrar gente con vida disminuye. Ya superadas las 100 horas desde los movimientos de magnitud 7,2 y 7,5, separados apenas por segundos y considerados entre los más fuertes registrados en la historia reciente de América Latina, los equipos de búsqueda advierten que cada minuto reduce las posibilidades de hallar sobrevivientes.
Operativos de rescate y críticas por restricciones
Brigadas internacionales de países como México, Chile y España han llegado con equipos especializados, pero denuncian trabas burocráticas y controles estatales que retrasan la distribución de ayuda. Organizaciones humanitarias reportan que toneladas de insumos médicos y alimentos permanecen almacenados en puertos y aeropuertos mientras las familias damnificadas claman por asistencia.
Cada minuto que pasa sin que la ayuda llegue a las zonas más afectadas es una sentencia de muerte para quienes aún están atrapados bajo los escombros. Necesitamos acceso irrestricto y celeridad en los permisos.
El desespero de las víctimas y la respuesta del gobierno
En las calles de Caracas y otras ciudades devastadas, los sobrevivientes improvisan campamentos con escombros y buscan entre los restos de sus hogares. El gobierno de Nicolás Maduro ha declarado siete días de duelo nacional y movilizado a la Fuerza Armada, pero las críticas por la lentitud en la atención y la falta de transparencia en la cifra de desaparecidos crecen entre la población y la comunidad internacional.
Mientras tanto, equipos de búsqueda con perros entrenados y tecnología de detección de vida continúan trabajando sin descanso. La prioridad es hallar sobrevivientes en las zonas más golpeadas, como el estado Sucre y la isla de Margarita, donde el colapso de edificios y viviendas ha sido catastrófico.
Un desastre anunciado y la ventana que se cierra
Expertos en sismología y gestión de desastres advierten que la magnitud de los terremotos y la precariedad de las construcciones en Venezuela hicieron previsible una tragedia de esta escala. Ahora, con más de 100 horas transcurridas, la ventana para encontrar personas con vida se cierra rápidamente, y el país enfrenta el desafío de atender a los heridos, identificar a los fallecidos y reconstruir las comunidades devastadas.