Durante la presentación del informe 'Impulsando el crecimiento en un mundo cambiante' en Monterrey, México, Sergio Díaz-Granados, presidente del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), señaló que la baja productividad es el principal enemigo silencioso que afecta el desarrollo de la región.
El directivo enfatizó que factores como la educación, las políticas de empleo y los programas de vivienda son fundamentales para elevar la productividad y abordar las causas estructurales de pobreza y desigualdad.
Díaz-Granados advirtió que la alta informalidad laboral representa una precariedad prolongada que impide a millones de trabajadores acceder a protección social y servicios que garanticen estabilidad en la adultez, mientras que la insuficiente infraestructura demanda inversiones masivas en carreteras, puertos, aeropuertos y redes logísticas.
El presidente de CAF también alertó sobre el deterioro en las condiciones de seguridad en América Latina y el Caribe, donde el crimen organizado crece aceleradamente y la región lidera la mayoría de los mercados criminales internacionales, desde narcotráfico hasta minería ilegal y trata de personas.
“El crimen avanza a gran velocidad, mientras las reformas institucionales lo hacen lentamente.”
Esta situación, según Díaz-Granados, debilita la presencia estatal y afecta la confianza ciudadana, generando un déficit de esperanza que impacta especialmente a los jóvenes, quienes enfrentan vulnerabilidad y desconfianza hacia las instituciones y el sistema democrático.
El informe destaca que, a pesar de avances en democracia, estabilidad macroeconómica y reducción de la pobreza, América Latina y el Caribe mantiene brechas significativas frente a economías más avanzadas, con la baja productividad como el mayor obstáculo estructural.
- Innovación: cerrar la brecha tecnológica y fortalecer la capacidad de absorción del conocimiento.
- Integración: reducir costos comerciales y mejorar la inserción en cadenas globales de valor.
- Formalización: liberar el potencial del capital humano y mejorar la asignación de recursos.
El reporte también subraya la importancia de políticas industriales modernas y el fortalecimiento institucional para articular esfuerzos públicos y privados hacia un modelo de desarrollo inclusivo, competitivo y sostenible.
Finalmente, destaca las oportunidades de una alianza estratégica con la Unión Europea para impulsar inversión, transferencia tecnológica y cooperación que favorezcan el crecimiento regional.