Noticia Exclusivo suscriptores La ciudad construyó por primera vez una cartografía completa de la exclusión extrema en Bogotá: 33.050 personas fuera de la ‘foto’ oficial de pobrezaLas cifras revelan cambios en quiénes caen en la calle, dónde están y cómo el Distrito rediseñó para intervenirlos.Bogotá identificó 33.050 personas en exclusión extrema mediante nuevos registros estadísticos. Foto: Secretaría de Integración Social.Link Carol MalaverSUBEDITORA DE BOGOTÁ 17.04.2026 11:08 Actualizado: 17.04.2026 11:08 Compartir Guardar Ingrese o regístrese acá para guardar los artículos en su zona de usuario y leerlos cuando quiera Reportar Resumen Cerrar Este resumen fue construido con ayuda de IA. Escuchar 00:0000:001X Comentar La url ha sido copiada en el portapapeles Por primera vez, Bogotá logró construir un mapa completo de las formas extremas de exclusión: una cartografía que no solo ubica territorialmente a estas poblaciones, sino que también las dimensiona en 33.050 personas que durante años no aparecieron en las mediciones oficiales. Este nuevo 'mapa', resultado de una operación estadística inédita, es el punto de partida de un giro en la política social que, según el secretario de Integración Social, Roberto Angulo, busca “posicionar el BIEN-ESTAR y la igualdad de oportunidades como visión y objetivo de ciudad”.Ese cambio se inscribe en el Plan Distrital de Desarrollo 2024–2027, que plantea como eje una política “inclusiva, integral y cercana” y da origen al Programa de Reducción de las formas extremas de exclusión. Para la administración, no se trata de una intervención más, sino de “la decisión de la ciudad de poner en el centro a quienes han estado históricamente por fuera” y avanzar hacia una Bogotá “donde todos y todas tengamos la posibilidad de ser y hacer”.El diagnóstico que sustenta esta transformación parte de un problema estructural: la invisibilidad. Durante años, los instrumentos tradicionales —como el SISBÉN y las mediciones de pobreza del DANE— no lograban capturar a estas poblaciones. Estos sistemas exigen una residencia habitual de al menos seis meses, condición que no cumplen habitantes de calle ni personas en pagadiarios. Tampoco se aplican en alojamientos temporales, cambuches o residencias sin vocación de permanencia, ni miden variables como la ausencia de redes familiares o sociales, claves en el abandono de personas mayores.Video del momento en que encapuchados anuncian plan para vandalizar el Metro de BogotáLos Mártires y Santa Fe concentran la mayor parte de población en calle y en pagadiarios. Foto:Secretaría de Integración Social. Para cerrar ese vacío, el Distrito desarrolló tres instrumentos específicos: el censo de habitantes de calle, el registro en pagadiarios y un registro de abandono aún en construcción. Con ellos, “Bogotá completa la foto de pobreza” y convierte este fenómeno en objeto directo de política pública.Los resultados muestran un cambio profundo en la comprensión del problema. La exclusión extrema no se limita a la falta de ingresos, sino que implica una acumulación de privaciones: ausencia de servicios, discriminación, pérdida de residencia y ruptura de redes de apoyo. Bajo ese enfoque, el fenómeno se concentra en tres grupos: habitantes de calle, personas en pagadiarios y adultos mayores en abandono.Las cifras evidencian transformaciones relevantes. Entre 2017 y 2024, la población habitante de calle creció 10 %, pasando de 9.538 a 10.478 personas. Además, cambió el principal detonante: hoy el 38 % llegó a la calle por conflictos familiares, desplazando al consumo de sustancias. El fenómeno también se está envejeciendo: la proporción de mayores de 60 años pasó de 6,6 % a 11,3 %, y uno de cada cinco habitantes de calle llegó a esta condición siendo menor de edad.Los pagadiarios están en varias localidades de Bogotá. Foto:Secretaría de Integración Social. En los pagadiarios, el panorama es crítico: el 71 % de los residentes no accede a tres comidas diarias, el 28 % son menores de edad y el 40 % corresponde a población migrante.Pero más allá de las cifras, el análisis territorial redefine la lectura de la ciudad. El mapa de habitabilidad en calle no coincide con el de pobreza: mientras este se concentra en el sur y occidente, la exclusión extrema mantiene núcleos en el centro y se expande hacia nuevas localidades como Suba, Engativá y Kennedy. De hecho, Los Mártires, Santa Fe y Kennedy concentran el 40 % de esta población.En pagadiarios, la concentración es aún mayor: Santa Fe reúne el 40 % y Los Mártires el 37 %, es decir, el 77 % de esta población está en estas dos localidades, en gran parte por su cercanía a zonas de alta actividad económica. En contraste, el abandono de personas mayores sigue una lógica más similar a la pobreza extrema y se distribuye de manera más dispersa en la ciudad.Estrategia Pagadiarios en Bogotá Foto:Secretaría de Integración Social Esta cartografía permitió rediseñar la respuesta institucional bajo tres pilares: hacer visible a la población, tender puentes desde la calle hacia los servicios y transformar la oferta con rutas de salida reales.En la práctica, esto implica un despliegue territorial permanente. Equipos del Distrito realizan abordajes día y noche para identificar casos, generar confianza y caracterizar a cada persona. A partir de allí, se activa un modelo de gestión de caso que evalúa salud, consumo, situación social y nivel de vulnerabilidad, con el fin de conectar a las personas con servicios como centros de autocuidado, atención básica y procesos de estabilización.La red de atención creció a 23 centros con nuevos servicios especializados en la ciudad. Foto:Secretaría de Integración Social. El rediseño también se refleja en la red de servicios, que pasó de 15 a 23 centros, con una oferta más diversa: 8 centros de acogida, 6 de cuidado transitorio, 3 servicios sociosanitarios, 3 comunidades de cuidado, un hospedaje social y 2 centros de inclusión. A esto se suman 136 comedores comunitarios y apoyos como pasajes gratuitos para procesos de inclusión.La estrategia incluye intervenciones específicas en territorio. En TransMilenio, se realizan recorridos conjuntos para sensibilizar usuarios y atender población en calle. En canales y cuerpos de agua, hay visitas semanales para identificar riesgos. Y en zonas críticas como San Bernardo, se articulan 16 entidades con presencia permanente, ampliación de cupos (930 disponibles) y servicios como autocuidado con 300 atenciones diarias.Un componente clave es la estrategia en pagadiarios, que por primera vez llevó oferta social directa a estos espacios. Allí se implementó un esquema de acceso de emergencia a servicios —salud, infancia, comisarías, alimentación— seguido de una vinculación a programas de mediano y largo plazo como transferencias monetarias, comedores comunitarios e inclusión productiva.Este cambio responde a una transformación conceptual. “Lo que hicimos fue pasar de un modelo más tradicional (…) a un enfoque mucho más centrado en la persona”, explicó Angulo. “El objetivo ya no es solo atender, sino reducir la dependencia, construir autonomía y acompañar procesos de inclusión social y productiva que realmente cambien trayectorias de vida”.En esa línea, la ciudad ha fortalecido la inclusión productiva mediante alianzas con el sector privado y estrategias como ‘Chichería Demente’ y ‘Pa’ Lante ANDI’, que buscan generar oportunidades de empleo, emprendimiento e inclusión financiera.También se avanza en la atención a adultos mayores en abandono con servicios sociosanitarios que integran cuidado y salud, incluyendo centros en Puente Aranda y Kennedy para 100 personas, y la proyección de una residencia con 400 cupos para 2026.El esfuerzo institucional ha sido significativo: solo en 2025 se invirtieron más de 327 mil millones de pesos en estas poblaciones. Entre 2024 y 2026 se abrieron 8 nuevos centros, se rediseñaron 8 tipologías de atención y se cumplió la meta cuatrienal de atención a habitantes de calle (3.400 personas), con un nuevo objetivo de 5.400.Sin embargo, los retos persisten. La ciudad deberá mantener actualizados los registros, consolidar la canasta de aseguramiento en salud y ampliar la capacidad de atención ante el crecimiento acelerado de la población mayor en abandono.En síntesis, Bogotá no solo logró visibilizar una población históricamente excluida, sino que está reconfigurando su política social para atenderla desde un enfoque integral. El desafío será sostener este modelo y lograr que esa cartografía de la exclusión se traduzca en trayectorias reales de inclusión.CAROL MALAVERSUBEDITORA BOGOTÁEscríbanos a carmal@eltiempo.comLea también:Se acaba el descuento del 10 % del impuesto predial en Bogotá: estos son los puntos y formas para pagar hoyNuevo CAI en plena Calle 13: así buscan blindar la salida occidental de BogotáVideo|En solo 10 minutos capturan a dos extranjeros tras robar vehículo de plataforma en Bogotá Sigue toda la información de Bogotá en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. Compartir Guardar Ingrese o regístrese acá para guardar los artículos en su zona de usuario y leerlos cuando quiera Reportar Resumen Cerrar Este resumen fue construido con ayuda de IA. 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