Un apagón que refleja el agotamiento del país
En medio de un apagón generalizado, un poste de electricidad en el barrio de Poey, La Habana, fue incendiado en un gesto de desesperación. Los cubanos ya no cuentan las horas sin luz, sino el tiempo que falta para que regrese definitivamente. La falta de electricidad no solo oscurece los espacios, sino que afecta el ánimo y la esperanza, según la psicóloga Juliette Isabel Fernández.
La vida cotidiana se ha reducido al mínimo: niños sin clases, adultos que no trabajan, largas caminatas por falta de transporte y negocios que agonizan preguntándose cuántos litros de combustible les quedan en reserva.
El petróleo que no llega y la incertidumbre en el horizonte
Expertos en energía monitorean desde la Universidad de Texas la llegada de tanqueros a Cuba. Actualmente solo un barco ruso, el Seahorse, con 200.000 barriles de diésel, podría arribar en medio de la ausencia de envíos desde Venezuela y México.
La administración de Donald Trump declaró emergencia nacional para Cuba el 29 de enero, imponiendo sanciones que amenazan con multas a países que suministren combustible a la isla. Aunque el colapso total aún no ocurre, los expertos advierten que si a finales de marzo no hay nuevos suministros, Cuba enfrentará una 'hora cero'.
“Sin energía no puede haber economía, ni educación, ni salud, ni producción de alimentos. Si no tienes ese motor, el resto del país colapsa.” — Jorge Piñón, experto en energía
La estrategia de asfixia económica de Estados Unidos
A diferencia de otras crisis internacionales, Estados Unidos no apuesta por una confrontación militar con Cuba, sino por una presión económica sostenida. Con una población de ocho millones y una economía deprimida, la isla enfrenta una inflación superior al 12% y salarios bajos.
Marco Rubio, secretario de Estado y cubanoamericano, ha señalado que el principal problema de Cuba es la falta de una economía funcional, dejando en segundo plano las demandas políticas. Mientras tanto, el Gobierno cubano acepta dialogar, pero sin renunciar a su sistema constitucional.
El colapso energético que agrava la crisis social
El apagón del 4 de marzo afectó a más de seis millones de personas tras una falla en la termoeléctrica Antonio Guiteras. Cuba demanda más de 100.000 barriles diarios de combustible, pero su déficit es de 60.000 barriles tras la reducción de suministros de Venezuela y México.
Las termoeléctricas cubanas, con más de 40 años en servicio, funcionan con un crudo pesado y altamente corrosivo que limita su mantenimiento y eficiencia. Además, los grupos electrógenos y la generación renovable están paralizados por la falta de diésel y baterías.
La industria azucarera, que podría aportar energía a través del bagazo y el etanol, está en decadencia y no alcanza a cubrir las necesidades energéticas del país.
Los apagones prolongados, la escasez de transporte y el encarecimiento del combustible en el mercado negro evidencian el colapso en la isla, mientras Estados Unidos abre una ventana para que el sector privado cubano importe combustible desde Estados Unidos sin límites.
¿Cómo afectará esta crisis al futuro de Cuba?
La crisis energética y económica en Cuba plantea interrogantes sobre la estabilidad del gobierno y el bienestar de su población. ¿Logrará la isla superar la asfixia petrolera y reactivar su economía? ¿Qué papel jugará el sector privado en esta transición? La respuesta a estas preguntas definirá el rumbo de Cuba en los próximos meses.