Turquía, históricamente una potencia en el sector textil, atraviesa una crisis sin precedentes en los últimos 30 años. En 2025, las exportaciones textiles del país representaron menos del 3% del comercio mundial de ropa, con una caída del 25% respecto a 2022, alcanzando poco más de 14.000 millones de euros.
La elevada inflación, que ha oscilado entre el 30% y el 64% en los últimos cuatro años, ha incrementado los costos para empresarios y trabajadores. El salario mínimo se ha quintuplicado en este período, llegando a 28.075 liras (540 euros), cifra que aún no cubre el costo promedio del alquiler en Estambul.
Para controlar la inflación, el gobierno impuso una política de desinflación que elevó los tipos de interés y mantuvo el tipo de cambio de la lira, afectando la financiación barata y la competitividad de las exportaciones textiles.
Como consecuencia, en 2025 cerraron más de 4.500 empresas textiles, incluyendo grandes compañías como 3F Tekstil, que producía para marcas como Zara y Mango. Además, alrededor de 200 empresas, entre ellas Ulusoy y LC Waikiki, han trasladado su producción a Egipto en busca de menores costos.
Otro factor crítico fue la salida de refugiados sirios tras la caída del régimen en Siria en diciembre de 2024. De los tres millones de refugiados presentes, 578.000 regresaron a su país, principalmente hombres jóvenes que trabajaban en la industria textil, muchos de ellos con salarios por debajo del mínimo legal.
Las provincias de Estambul y Gaziantep, principales centros textiles y con alta concentración de refugiados, han visto una reducción significativa en su fuerza laboral. En Gaziantep, por ejemplo, la industria zapatera perdió 10.000 empleados sirios, lo que representa uno de cada ocho trabajadores.
“Nos espera un inmenso desastre. El Estado ha abandonado al textil”, afirmó Abdullah Kigili, uno de los principales empresarios del sector.
A pesar de estos desafíos, líderes empresariales como Hasan Baran Uçaner, secretario general de la Cámara de Comercio de Gaziantep, confían en el potencial de la región para adaptarse. Destacan la experiencia en comercio regional y la importancia estratégica como puerta a Oriente Próximo para la reconstrucción y el comercio post-conflicto en Siria.
El impacto del terremoto de 2023 y la competencia de mercados con menores costos laborales complican aún más la situación, pero la industria textil turca busca enfocarse en productos especializados, como alfombras hechas a máquina, para mantener su relevancia global.