La democracia pierde terreno en el mundo
Desde 2004, cuando más de la mitad de la población mundial vivía en democracias, la situación ha cambiado drásticamente. En 2024, tres de cada cuatro personas habitan en regímenes autocráticos. Los episodios que amenazan la democracia se han cuadruplicado y nueve de cada diez democracias que retroceden no logran recuperarse con el tiempo, según el proyecto V-Dem.
El apoyo internacional a la democracia está en declive
Organismos multilaterales como la ONU y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos enfrentan debilitamiento, deslegitimación y recortes presupuestarios. Países como Estados Unidos y algunas naciones europeas, antaño promotores de un orden global democrático, han reducido su financiamiento e incluso se han retirado de organismos clave. Esto afecta directamente a la sociedad civil, activistas y periodistas que defienden derechos humanos y justicia social.
La democracia pierde apoyo popular y enfrenta nuevos desafíos
Los movimientos y gobiernos autoritarios ganan popularidad mientras el concepto de democracia se percibe como insuficiente para resolver problemas urgentes como el empleo, el narcotráfico y el cambio climático. Sin embargo, abandonar la democracia no es una opción viable, pues ha sido fundamental para garantizar derechos, libertades y avances sociales.
Las democracias generan mejores condiciones de vida y desarrollo
Estudios de premios Nobel como Daron Acemoglu y Amartya Sen demuestran que las democracias aumentan el PIB per cápita, reducen la mortalidad infantil y previenen hambrunas. Además, las transiciones democráticas han impulsado la educación y ampliado derechos para poblaciones vulnerables, contribuyendo a sociedades más pacíficas y equitativas.
¿Cómo proteger la democracia frente a los retos del futuro?
Sin instituciones democráticas fuertes, no es posible enfrentar la desigualdad, controlar el avance tecnológico ni proteger el medio ambiente y los derechos humanos. La democracia es clave para un desarrollo sostenible, justicia social y estabilidad política. Su defensa requiere acción inmediata y compromiso global para evitar que quede relegada a un capítulo olvidado en la historia.