La historia de Thiago no comenzó en una sala de audiencias, sino años atrás dentro del sistema de protección argentino. Desde pequeño, el adolescente creció bajo el cuidado del Estado, esperando una familia que lo eligiera definitivamente.
Con el paso del tiempo, la espera se volvió más difícil debido a que las probabilidades de adopción para adolescentes son menores en comparación con niños pequeños. Esta realidad mantuvo a Thiago durante años en instituciones sin lograr una integración familiar permanente.
Su caso fue incluido en convocatorias públicas de adopción, un recurso utilizado cuando no se encuentran familias dentro de los procesos tradicionales. La difusión de su historia buscaba generar la oportunidad de que alguien decidiera brindarle un hogar.
Durante la audiencia de adopción, la jueza no pudo contener la emoción al ver que Thiago finalmente sería acogido por una familia. Su reacción reflejó el impacto humano detrás de estos procesos y la esperanza que representa para jóvenes mayores en espera.
Obvio que sí